Autor Tema: La era de la brecha.  (Leído 7374 veces)

Yuuki Hachiken

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La era de la brecha.
« : julio 30, 2016, 12:37:40 pm »
Hola!

Este es una historia que estoy escribiendo desde hace años, espero que les guste, también lo tengo publicado en Amoryaoi y pensé que traerlo aquí también seria genial.




Sinopsis:

"En el cielo se ve una brecha donde todos los años solo unos niños pueden entrar, me pregunto porque nos rechaza a nosotros los adultos" – Dijo un Anciano con su vista cansada mientras observaba las nubes que rodeaban a aquella ruptura en el vasto cielo.

 En un mundo donde los niños a partir de los 8 años empiezan a desarrollar habilidades gracias a una misteriosa sincronización con el peculiar ente que rasgo el cielo conocido como la brecha, la forma de en el que los eventos se han desarrollado ha cambiado el mundo en sí, ya que los niños y niñas que cuentan con esa peculiaridad a lo largo de la historian han pasado por distintos gobiernos y fines que dejan de lado sus derechos, siento solo libre una vez que deciden el cruzar la brecha o perder lo que muchos llaman “una ventaja injusta”.

Hoy en día el gobierno mundial a regulado a estos individuos y las personas viven en paz, siendo normal el hecho de que las naciones no se atrevan a usarlos como armas.

La historia empieza con Hans (Hannes) un chico de 12 años que tenía una vida normal y tranquila, tomando en cuenta que su padre era un reconocido científico, líder en la denominada "investigación vanguardista de la brecha", para él no era más que un motivo para que su padre al cual admiraba mucho no estuviera presente en casa además tomando en cuenta que el día en que finalizaron sus clases, en sus vacaciones tuvo que afrontar la responsabilidad de cuidar a su gemelo, Frey, quien lo quiere mucho, quizás demasiado, gracias a la forma en la que ambos se encontraron de nuevo ya que Hans creía que era hijo único, su padre vuelve a estar en casa…

¿será Frey la clave para que su padre lo reconozca y pase más tiempo con él?, o simplemente todo esto, es solo el inicio de algo más grande...


Yuuki Hachiken

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Capitulo 0: Lo que fuimos alguna vez. (Parte 1)
« Respuesta #1 : julio 30, 2016, 01:17:31 pm »


Otra noche más donde me despierto sintiendo que soy observado, enciendo la vieja lámpara que tengo a mi lado, tomo asiento en mi cama y comienzo instintivamente a frotar mi cabello.

- Sera posible que… - Digo en voz alta dándome cuenta de que mis palabras retumban en toda la casa, estaba solo de nuevo, otra vez papá decidió irse a beber y quizás cuando lo volveré a ver de nuevo, la última vez se demoró casi 2 semanas en volver, es mejor si no está la verdad pensé.

Me levanto y comienzo a merodear en mi habitación sin razón aparente, mi cabeza volvía a ser víctima de esa psicosis nocturna que había empezado ya hace unas semanas, no había razón aparente, simplemente sentía que algo no estaba bien conmigo.

Mi cuarto, no, mejor dicho la casa entera eran casi escombros, casi no parecía que una vez esta casa fue hermosa, cuando vivía mamá éramos el prototipo de familia feliz ideal, pero un día sin razón aparente desapareció, nos abandonó a papá y a mi… ¿En qué fallamos?, quizás nunca lo sabré.

Me acerco a la ventana y pudo ver mi reflejo en el vidrio, soy un chico bajito para mi edad de 10 años, mi piel es blanca, mi cabello es rubio y además podía ver que era algo fuerte, intentaba creer que tenía ciertos músculos, pero para mí desgracia eso era imposible, mi mirada se desvió hacia la calle y pude notar algo raro en ella, por un segundo pude verlo y podía jurar que no era víctima del sueño, había un chico, quizás de mi edad caminando por la calle y podía ver que había algunas figuras extrañas consigo, el chico parecía huir, al girar y darse cuenta al igual que yo de aquello…

Cerré rápidamente las cortinas de mi ventana y me agache rápidamente como si esas cosas pudieran haberme visto, espero unos minutos y no escuche nada, di un leve suspiro y espere que aquel chico lograra huir de esas cosas, no quisiera estar en su situación, me acerque a mi dura cama y me dispuse a dormir, algo que parecía imposible luego de aquello que vi.

“Corre chico de cabello negro, espero que aquellas cosas no te atrapen” – Pensé antes de caer presa del sueño.

Al día siguiente.

Me encontraba listo para empezar mi día, siempre suelo ser el primero en estar listo para llegar a clases pero…

-  ¿Hola? – Digo esperando una respuesta en mi casa que parece algo vacía.

Avanzo por las habitaciones de mi casa, esquivando algunas botellas que seguramente dejo mi padre de nuevo, la casa apesta de nuevo a alcohol y solo podía significar algo…

-  ¿Papá? – Lo digo con la voz temblorosa, sabía que si estaba aquí no podía asistir a clases, deseaba con todas mis fuerzas de que no estuviera aquí… por favor dame un respiro.

Di un paso en la habitación que llevaba a la cocina y lo vi, tirado a un lado del oasis de la cocina, casi pareciendo un cadáver, ante mis ojos estaba mi padre con la ropa totalmente destrozada de nuevo, seguramente había peleado con alguien o se lo hizo el mismo, emanaba un horrible olor a alcohol que hacia presencia en toda la casa, me quite mi maletín y me dispuse a ayudarle.

- ¿Papá estas bien? – Mencione con un tono preocupado, a pesar de que había cambiado mucho con el abandono de mi mamá, seguía siendo mi padre.

Logre sentarlo apoyándolo en la pared de la cocina, parecía no tener ni una pizca de vida pero seguía respirando, pensé por un momento en buscar ayuda pero esta situación ya se había presentado antes, Papá tenía la costumbre de beber sin medirse… intente decirle de lo que estaba haciendo pero lo único que gane fueron repetidas golpizas, cada una más violenta que la anterior, mi cuerpo incluso era el mayor testimonio de eso, desde moretones a cicatrices y quemaduras.

Comienzo a ver la hora en mi viejo reloj y me doy cuenta de que ya no podía alcanzar al autobús, quizás no pueda asistir a la primera clase, pero quedaban las siguientes, mis pensamientos fueron interrumpidos cuando fui tomado abruptamente por el cuello, podía ver sus ojos llenos de ira, era mi padre quien se había despertado de forma violenta, abrió su boca y casi como si fuera un rugido con su aliento apestoso dijo.

- ¡¿Dónde está el desayuno?! – No aflojaba ni un segundo su agarre, me estaba quedando sin aire y el dolor se apoderaba de mi cuerpo, mi vista se nublaba pero todo acabo cuando fui lanzado hacia el suelo. - ¡No tengo todo el puto día, muévete! – Dijo mientras me pateaba mi pierna, mi uniforme estaba totalmente sucio y con algo de sangre que brotaba de mi nariz.

Tome aire lo más rápido que me permitían mis pulmones, sin levantar mi vista intente retomar mi postura pero podía ver como mi nariz seguía goteando sangre, con mi brazo limpie mi nariz y logre levantarme tambaleando, sabía que si me demoraba más de lo que su limitada tolerancia podía soportar, recibiría una peor que esta…

No había casi nada en la nevera de la casa, papá tenía la costumbre de derrochar el dinero que había conseguido en su trabajo, aunque cueste creerlo viendo su estado actual, era un abogado de una firma muy reconocida, pero ahora se perdió cada vez más en cosas que ni yo entendía completamente.

Lo único que pude hacer fue una carne asada con mucho alcohol como si fuera una salsa, algo que a el le gustaba, no me gustaba para nada el olor pero si eso podía hacer que fuera a la escuela, alejándome de todos estos problemas y de el… valdría la pena; lleve la comida a la vieja mesa donde él se encontraba, todavía con esa apariencia destruida y decaída pero que solo cambiaba a un estado de cólera al verme.

- Esto sabe a mierda… - Dijo mientras masticaba la carne.

-  N… no había mas nada en la cocina… - Mencione en voz baja, sin darme cuenta el plato impacto en mi rostro, dejando mi cara empapada de ese horrible olor a alcohol.

- ¡Ya me tienes harto con tu incompetencia! – Se lanzó ferozmente a mí poniendo su ante brazo sobre mi cuello, estaba empujando muy fuerte, con su otra mano comenzó a rasgar mi uniforme y sus ásperas manos tocaban mi cuerpo.

- D…Detente, P…papá – Me faltaban las palabras y el aire, mis ojos se cristalizaban cada vez más y mis pensamientos se nublaban.

- Cállate Peter, ¡solo decir tu nombre me causa asco! – Dijo con toda furia mientras mi cuerpo cedía, podía sentir como ahora su mano había alcanzado mi ropa interior y comenzaba a romperla… yo….

Todo se hizo oscuro para mí, sentía un frio total en mi cuerpo pero podía sentir que estaba vivo, ¿Dónde estoy?, porque todo se ve tan raro… ¿Por qué todo a mi alrededor se siente tan artificial?, sigo sin poder ubicarme y mi cabeza cada vez dolía mas, como si palpitara.

Abro mis ojos y estoy rodeado de gente muy extraña, nunca las había visto antes, intento levantarme pero soy rápidamente detenido por una señora mayor, ella me sonreía y pude notar que estaba en una sala de un hospital, el olor a alcohol y su presente color blanco me daba la razón, me encontraba vestido como si estuviera internado en el lugar… ¿Qué paso?

- Hola Peter, ¿te sientes bien? – Dijo aquella señora que tenía una edad avanzada.

- ¿Dónde estoy? – Pregunte algo preocupado, lo último que recuerdo eran la mirada furiosa de mi padre – t…tengo que irme. – Intente levantarme pero un dolor punzante vino de mi nuca.

-  No te muevas Peter, ahora estás seriamente lastimado pero no dejaremos que eso ocurra de nuevo. – Mencionó otra mujer que parecía ser una oficial de policía – Tu padre no volverá a abusar de ti.

-  Sarah… - La mujer mayor codeo a la oficial de policía.

- Discúlpame no quería sonar insensible – Al decir eso la oficial me quede dormido de nuevo.

 

- 2 días después-



Luego de pasar dos días en el hospital recuperándome y la mayoría del tiempo dormido, fui llevado a una casa que parecía algo antigua pero estaba en buenas condiciones, tenía un estilo algo victoriano, un estilo que recordaba de los libros de arte de la escuela, durante esos días que estuve en el hospital pregunté por mi padre pero solo obtuve negativas y además evitaban el tema, decían que estaría bien pero yo no me siento tan seguro, instintivamente se volvió un tic nervioso tocar mi cuello, a pesar de que era regañado cada vez que hacia eso.

Cruzamos la puerta de la casa y pude ver a niños de distintas edades corriendo y hablando de un lugar a otro, el lugar contagiaba felicidad por doquier.

-  Acompáñame a mi oficina – Mencionó aquella señora de edad que seguía llevando mis cosas, a pesar de que yo le dije que no debía hacerlo, ella insistió diciendo que yo debía descansar por mis heridas.

- Está bien… - Dije algo apenado ante la situación, podía desviar mi atención mientras avanzaba por el lugar, había una gran cantidad de niños jugando en la parte trasera de la casa, de cierta forma este lugar parecía una escuela pero algo más íntima.

Llegamos a la oficina de la señora y pude notar que estaba llena de fotografías de niños, parecían muy alegres y además se podía ver que tenía una amplia cantidad de premios en su pared, no me di cuenta cuanto había inclinado mi asiento para intentar ver qué decían los premios.

- Son premios por educación y por mi labor como directora en esta institución. – Mencionó la señora con una sonrisa en su rostro – Este lugar es mi orgullo, es el renombrado “Hogar infantil forjador”.

- ¿“Hogar Infantil Forjador”? – Pregunte algo apenado ya que no tenía idea de ese sitio.

-  Este lugar hace mucho tiempo, en una época de guerra, se necesitaba mano de obra y este lugar servía como refugio, para aquellos niños que por cualquier motivo construían tanques o ayudaban en las fábricas, sinceramente me alegro de que esas prácticas estén erradicadas. – La mujer se veía orgulloso de los logros que tenía en este lugar, apretó un botón y llamo a alguien – Frey, ¿puedes venir a mi oficina ahora mismo?

Esperamos un rato y rápidamente un chico que se me hacía algo familiar cruzó la puerta, estaba con unos audífonos en su cuello, su piel blanca, cabello negro bastante desordenado que le quedaba algo bien, ropa que parecía muy cómoda predominando el color verde y sus pantalones jeans de color negro, el chico tenía unos lentes de color negro que cubrían sus ojos.

Él se sentó al lado mío de una forma muy natural, viéndome de reojo bajando sus lentes un poco regalándome a veces una sonrisa.

-  Frey, estas aquí porque… - La mujer fue interrumpida por el muchacho quien tomó la palabra sin pedir permiso.

- Yo no tuve nada que ver con la gelatina en la camisa de Thomas. – Dijo Frey sorprendiéndonos a ambos, sobre todo a la directora quien se llevó la mano a la frente y parecía algo ofuscada. – ¿N...No estoy aquí por eso?

-  Él es Peter, será tu nuevo compañero de habitación, espero que él no pida un cambio de habitación al día siguiente – Le advirtió al final la señora.

- No lo hagas ver como si yo fuera el problema… - Frey se veía algo apenado y tomo mis cosas mientras se levantaba – Vamos, te enseñare tu nuevo hogar.

Seguí a aquel chico por los pasillos, el saludaba de forma muy familiar a los demás niños que había y estos parecían quererlo mucho también, aunque cuando vimos pasar a un chico mayor quien estaba sin camisa y cubierto de una especie de gelatina púrpura, me hizo señas para que avanzáramos de forma sigilosa por los pasillos.

Al final llegamos a su habitación, “3308” decía, a pesar de que el lugar no era tan grande tenía una numeración algo extraña, tomo mi mano sorprendiéndome un poco y cruzamos la puerta, era una habitación bastante colorida y algo amplia, ciertamente era más grande que aquella que tenía en mi casa, me pregunto cómo estará papá, ¿abra comido ya?

Mis pensamientos fueron interrumpidos por Frey quien saltaba sobre una cama mientras reía.

-  Esta será tu cama, espero que este ya suave para ti – Dejó de saltar y simplemente se sentó en la otra cama.

- Gracias… - Dije mientras desempacaba mis cosas, pude sentir como Frey me observaba con curiosidad en todo momento.

- Entonces, ¿Peter?, ¿qué te trajo a este lugar? – Pregunto de forma algo animada – No seas tímido, si me respondes yo te diré también porque estoy aquí.

Me sentía algo nervioso por este sitio, a pesar de que no era algo malo y todos estaban siendo muy amables conmigo… me sentía un poco mal, mi cabeza comenzó a dar vueltas y sentía que iba a caer.

- ¿Peter? – Pregunto Frey quien estaba a mi espalda y se acercó un poco, quizás al verme algo mal. - ¿Estas bien?

Perdí un poco mi equilibrio y caí de cara en la cama, me sentía bastante avergonzado porque comenzaba a llorar, imagenes de lo ocurrido con mi padre volvían a mi cabeza y no paraban.

-  ¿Quieres que busque ayuda? – Pregunto Frey algo preocupado.

-  No… no quiero volver a ese sitio… - Dije sin pensarlo, ¿A que me refería?

-  Está bien… - Frey se alejó un poco y pude escuchar como tomaba asiento en su cama.

Pasaron unas horas y seguía tirado en la cama, extrañamente era algo suave, me pregunto si Frey sigue observándome pero no escucho que hace algo, giró lentamente a ver qué hace y al parecer se quedó dormido, lo veo y apenas puedo creer lo que mis ojos alcanzan a ver, está abrazando una almohada y parece que tiene un lindo sueño.

De cierta forma me siento atraído hacia este chico pero, no tengo idea de porque, porque mi pecho comienza a acelerarse al verlo acostado y abrazando esa almohada, cierro mis ojos e intento pensar en otra cosa, pero al hacerlo solo intento reemplazar aquella almohada conmigo en mi imaginación, me estoy volviendo un idiota.

Una alarma sonó en la habitación y Frey se despertó casi como un robot.

-  Ok, ¡es hora de empezar! – Dijo Frey totalmente animado, se levantó y se fue de la habitación llevando consigo su maletín.

En menos de lo que me di cuenta, estaba solo y no me quedo de otra que congeniar con las demás personas que estaban en la casa, había chicos de todos los tipos, aunque todos ellos hablaban como tema central de sus conversaciones a Frey, realmente no sabían a donde iba todas las tardes pero siempre se referían a él con buenos comentarios, también como el único capaz de enfrentarse a Thomas, me comentaron que tenía un temperamento fuerte y que además solía discutir mucho con la directora.

A la hora de la cena todavía no había señal de Frey, mi mente comenzó a divagar, de cierta forma sentía que lo había visto antes pero no sé dónde…

-  Oye chico nuevo, ¿todavía tienes hambre? – Mencionó aquel chico llamado Thomas, era un poco mayor que todos los chicos presentes, unos 14 años podía deducir, su cabello era de color castaño pero casi rojo, su piel blanca aunque se podía ver que le daba mucho el sol y su ropa era muy casual, casi parecía una pijama - ¿me estas oyendo?

- Ah… estoy bien gracias – Mencione mientras seguía comiendo, la comida era muy deliciosa y bastante hogareña.

- ¿Sabes dónde está frey? – Pregunto de forma algo enojado

- No tengo idea, estaba dormido  - Dije dudando un poco, si vi que salió de la habitación pero no supe nada más.

-  Ese chico realmente es un problema – Thomas se veía bastante enojado – No entiendo porque siempre hace lo que se le da la gana.

- No digas eso de Frey… - Mencionó un niño pequeño, quizás tenía unos 7 años

- Cierto, no digas nada malo de él, tonto ogro – El chico que estaba a su lado también defendía a Frey.

Luego del asalto de lanzamiento de comida que recibió Thomas y posteriormente un regaño que recibimos todos por parte de la directora, ella estaba asombrada por lo que había pasado, al parecer nunca antes había ocurrido un incidente de este tipo, donde los demás se levantaran en contra de Thomas.

Ya en mi habitación, seguía estando solo, no sé por qué pero me encontraba sentado en la cama de Frey, la cama dibujaba su forma y su almohada se veía muy usada, de su lado de la habitación tenía muchos dibujos en su pared, además de muchos recortes de revistas en ella, ¿Cuánto tiempo abra pasado aquí?, intente leer algunos artículos que se encontraban en la pared, la mayoría abordaba temas paranormal y avistamientos de fantasmas de todo tipo.

-  ¿Qué estás haciendo? – Frey había abierto la puerta y se veía algo sorprendido por lo que hacía, avanzó hacia la habitación y  cerró la puerta detrás de él.

- S…solo me dio curiosidad – Dije algo apenado.

- ¿Te interesan estos temas? – Frey tenía una sonrisa en su rostro algo… ¿pícara?

- No bueno… no lo sé. – Sentía que algo atrapaba mi corazón, estaba poniéndome nervioso.

Frey se acercó más a mí, quien estaba sobre la cama y comencé a retroceder, chocándome contra la pared que admiraba hace un rato, Frey me miro a los ojos y se acercó lo suficiente para poder sentir su aliento en mi rostro.

- Esta noche lo averiguaras, espero que no la pases tan mal – Su expresión seria cambio mostrándome una sonrisa.

Sin decir nada logre escapar por un lado de la cama, sentía mi cara totalmente roja y como si fuera a explotar por el calor, sentía que no debía verlo pero al girarme pude verlo simplemente quitándose su ropa de espalda, no sé porque mis ojos no podían dejar de seguir lo que él hacía, me di un golpe suave en mi mejilla y me lance enojado a dormir, ¿Pero porque estoy enojado?, no tengo idea.

Al pasar la noche sentía repentinamente un extraño frio que me levanto, intente acomodarme varias veces en la cama intentando guardar mi calor corporal, acercando las piernas a mi pecho y abrazándolas, pero nada parecía funcionar, escuche algo de movimiento en la habitación, quizás Frey tampoco podía dormir, me cubrí con la manta como si fuera un capullo y en la oscuridad total intente buscar el encendedor de la luz, pero no tenía idea de dónde estaba, buscando en la pared con mis manos, al final logré dar con ella y la habitación se iluminó.

Sentí que me iba a desmayar, ver a dos figuras oscuras de color purpura que parecían verme con esos ojos de flama de color blanca, frote mis ojos rápidamente y desaparecieron, ¿había sido mi imaginación?, de nuevo me sentía inquieto y víctima del pánico.

- Los viste y sigues aquí – Menciono Frey quien estaba acostado de lado en la cama observándome – no tengo idea de dónde vienen pero sé que solo me observan.

Apague la luz detrás de mí y no pude evitarlo, no podía irme ni tampoco podía quedarme solo en mi cama, me acosté con Frey sin decirle nada, no podía ver su expresión, espero que no esté enojado pero… tengo mucho sueño.


Yuuki Hachiken

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Capitulo 0: Lo que fuimos alguna vez. (Parte 2)
« Respuesta #2 : julio 30, 2016, 01:20:18 pm »
  - 1 año después -



Ya había pasado 1 año desde mi estadía en este lugar, en todo este tiempo jamás me di cuenta que era un lugar de adopción en sí, repetidas veces intentaron adoptarme pero algo me hacía quedarme, jamás volví a saber sobre mi padre y de cierta forma es mejor de esa forma, ya con 11 años de edad se volvió una extraña costumbre dormir en las noches con Frey, curiosamente me di cuenta que era 1 año menor que yo y eso despertó algo en mí, algo que no se había mostrado antes, tenía una necesidad de protegerlo, sabía que él me ocultaba algo pero no me había atrevido a preguntarle.

En todo ese tiempo compartimos muchas cosas, aprendí cuál era su color favorito, su comida favorita, parecía no tenerle miedo a nadie, a pesar de que discutía mucho con Thomas, se podía apreciar como ambos se querían mucho a su manera, yo en cambio me sentía confundido y además intrigado, ¿A dónde se va todos los días? Y ¿a qué se refería aquel día cuando dijo que esas cosas le observaban?, hoy tome la decisión de seguirle, aunque pusiera en riesgo mi record como el compañero más duradero que él ha tenido.

Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando él se lanzó hacia mí desde su cama como si fuera una plancha voladora, apenas tenía su ropa interior, hace un rato nos despertamos y estábamos dispuestos a tomar los turnos del baño, algo que no ha cambiado en ese año es que sigo… poniéndome nervioso al verlo con poca ropa.

-  Hey Peter, ¡hoy es una fecha especial! – Dijo con una gran sonrisa en su rostro mientras me daba golpecitos suaves en mi pecho- Ya llevas 1 año aquí, feliz aniversario.

- Gracias compañero – Le devolvía el gesto dándole algunos puñitos suaves, era normal para nosotros a veces jugar a las peleas pero ahora intentaba contenerme, él estaba casi desnudo y lo observaba de reojo.

- ¿Qué tanto me ves? – Frey noto que lo veía y me puse bastante sonrojado ante eso – Ah, ya entiendo.

Frey tomo mi camisa y la levanto de golpe, quitándomela  y dejándome totalmente expuesto, el tiempo había curado mis heridas y yo parecía un chico totalmente sano.

- Ahora estamos quedando igual, solo queda… - Frey se dio la vuelta dejándome su trasero casi en la cara y comenzó a bajarme mis pantalones – esto está dando problemas, no demoro.

No podía articular palabras, sentía que toda mi sangre se estaba concentrando en una parte que Frey vería de primera mano y me sentía muerto de vergüenza, lo peor es que mis manos se estaban guiando casi solas hacia sus glúteos, ¿Por qué estoy sintiendo esto por mi amigo?, no lo sé, mi cabeza está dando vueltas.

- ¡Ya se podemos ir hoy al cine si quieres! – Dijo en voz alta mi amigo pero su voz fue interrumpida por mi culpa. - …Peter me estas…

Comencé a tocar sus suaves nalgas como si fueran la cosa más interesante del mundo, pero me detuve cuando se giró a verme algo enojado.

- Oye… - Frey se veía bastante sonrojado - ¿No estarás intentando aquello que vimos?, tu sabes, lo de las revistas de Thomas.

Mi mente se trasladó a hace unos 3 meses atrás cuando nos escabullimos en la habitación de Thomas, a pesar de que me negué ya que me parecía ridícula la idea de que el escondía un tesoro, aunque la actitud de Thomas a veces se veía muy relajada y algo agotado cuando se quedaba durante horas en su habitación, al final lo que encontramos fueron unas revistas donde había un montón de mujeres desnudas y haciendo cosas con unos hombres algo musculosos… extrañamente para los dos, algo se puso duro en nuestros pantalones y al final de eso tuvimos que salir huyendo porque Frey se sentía muy alarmado por lo que nos pasaba, durante unos días seguíamos entrando secretamente y la situación se repetía, al cabo de un rato esa sensación desaparecía pero dolía mientras estaba de esa forma, no podía decirle a Frey que también me pasaba eso cuando lo veía desnudo.

-  Peter, ¿me estas ignorando? – Frey se encontraba a 3 cm de mi rostro, viéndome directamente a los ojos – ¿Si estabas pensando en eso?

- ¡No!, ¿porque lo dices? – Dije moviendo mi rostro hacia otro lado

- Es que entonces… ¿porque siento que algo está tocando mi pecho? – Dijo Frey con esa sonrisa pícara.

Pude suponer que se refería a la erección que ahora se había vuelto más fuerte, todo gracias al contacto superficial con Frey, ¿me estas probando?

- ¿Quieres… averiguarlo? – Estaba totalmente apenado pero me atreví a decir eso

-  Bueno seguramente te duele, ¿sería mejor frotarlo no crees? – Su mirada picara se manifestaba cada vez más, la verdad cuando él se iba por algún motivo y terminaba en su cama… ¡No soy un pervertido!, eso comenzaba a pasar de nuevo y solo podía calmarlo frotándolo, ¿Pero el cuándo aprendió eso?

Frey tomo mi silencio como un sí, bajo mi ropa interior que era un bóxer de color blanco desde el elástico, a diferencia del suyo que era uno de color azul oscuro, al llegar a mis rodillas se detuvo y bajo su mano hasta mi pene que estaba algo duro, jugando lentamente con el sin dejar de verme, me sentía muy atrapado.

- ¿Qué debería hacer ahora? – Dijo susurrándome al oído.

- Frey donde… - Apretó un poco y cuando intente decirle algo puso un dedo en mi boca con su otra mano.

En eso pudimos escuchar unos golpes en la puerta, me sentí totalmente paralizado, ¿Qué pasaría si alguien nos encuentra en esta situación?, seguramente nos separarían de habitación o peor aun, seriamos expulsados de este sitio.

- Chicos, ya está libre la ducha, apúrense – Era Thomas quien estaba al otro lado de la puerta.

-  ¿Qué quieres que le diga? – Frey se acercó a mi pecho y puso su oreja en el para escuchar mis latidos – estas muy agitado.

- ¡Y…Ya vamos ahorita! – Le grite con la voz algo entrecortada.

En el silencio total pude escuchar como los pasos de afuera cada vez más se alejaban y de nuevo la soledad nos invadió, Frey no dejaba de jugar con mi miembro incluso cuando estaba Thomas al otro lado de la puerta.

-  Yo también necesito ayuda – Tomo mi mano y la metía dentro de su ropa interior, también estaba duro, aunque teníamos una diferencia de 1 año de edad no había diferencia en nuestros tamaños – Oye Peter… - Frey se veía muy cansado, el sudor comenzaba a hacer presencia en ambos, estábamos moviendo nuestras manos rápidamente y en un momento nuestras erecciones se juntaron, haciendo que nos sobresaltáramos.

- ¿Que fue eso? – Pregunto algo sorprendido y además estaba agitado.

- No lo sé… se sintió bien… - Nos quedamos pensando un rato y al final Frey se bajó también la ropa interior y se acostó sobre mí, juntando nuestras erecciones y tomando mi mano para que la tocáramos juntos.

- Solo supongo que de esta forma se sentirá mejor para ambos… - Dijo Frey mientras guiaba el movimiento de nuestras manos – ¡E…esto es demasiado!

Al movernos apenas un poco más pudimos sentir como nos agotamos totalmente, pero en mi caso algo salió de mi pene, era realmente frio y había manchado nuestras manos, ¿Qué es esto?, parecen unas gotas de color transparente y casi blanco.

Frey se encontraba tan cansado que ni siquiera se cuestionó que era eso, normalmente haría un montón de preguntas pero en cambio seguía acostado sobre mi pecho, podía sentir su respiración y el latido de su corazón… esto era como un sueño para mí.

Luego de un rato recordé las palabras de Thomas, vestí un poco a Frey con sus boxers quien seguía demasiado cansado como para hacerlo el mismo, intentaba controlar mi impulso de repetir aquello que hicimos y tomándolo del hombro comenzamos a ir al baño, en un punto Frey incluso dijo que lo dejara abandonado a mitad del camino como si fuéramos dos soldados en un campo de guerra, ciertamente el sabia como robarme una sonrisa.

- Gracias por ser mi compañero, Peter – Susurro cuando abrimos la puerta del baño, por suerte no había nadie cerca aunque a él parecía no importarle.

- N…no, gracias a ti… - Lo único que pude responder fue eso, no sé qué habría pasado conmigo si no hubiera tenido su compañía.

Tomar un baño juntos se hizo menos incomodo ya que ambos habíamos agotado ya nuestras energía hace un rato, además de que nos conocíamos un poco mejor, bromeábamos un poco incluso del tema aunque evitábamos hablar mucho directamente de ello, el baño daba un eco que hacía que pudiera escucharse en casi toda la casa.

Apenas logramos vestirnos, nos fuimos sin desayunar ya que Frey tenía la idea de “festejar el aniversario de mi mejor compañero” según él, por lo cual dijo que todo el día seria su responsabilidad, yo simplemente me sentía muerto de la vergüenza ya que me estaba llevando de la mano, ¿Por qué me siento nervioso por esto si antes estábamos haciendo aquello?

Tomamos el autobús y nuestras conversaciones se reducían al programa de tv que ambos veíamos junto a Thomas, aunque él se molestaba porque le quitábamos horas de “privacidad” como él decía, el programa que veíamos se llamaba “Taurina Omega”, se trataba sobre las aventuras de unos chicos que investigaban la aparición de unas criaturas en una ciudad futurista, realmente divertido y el opening… bueno digamos que ese era el motivo por el cual terminábamos afuera de la habitación de Thomas, siempre decía que hacíamos mucho ruido y le sacábamos de quicio mientras le pedíamos que cantara con nosotros.

Llegamos al centro comercial que estaba cerca y descendimos por el bus, el lugar era grandísimo y además estaba lleno de gente, el día era cálido y parecía de lo mejor; La brisa, el aroma del lugar y la iluminación, a pesar de que era muy común que a veces viniera a este sitio con Frey sentía que este día era realmente especial.

Frey siguió tomando de la mano y llegamos a un café donde el me invito una crepes, yo pedí unas de jamón y el pidió lo mismo, por un momento me preocupe durante todas estas veces, como podíamos costearnos esto pero el simplemente me decía que nos relajáramos.

-  Sabes, hoy quería contarte algo que debí haberte dicho hace mucho tiempo – dijo el mientras jugaba un poco con el envase de la miel.

- ¿Qué cosa? – Me encontraba muy interesado por aquello que decía.

- Yo antes de llegar a la institución de la abuela, simplemente vivía en la calle a mi suerte, nunca conocí a mis padres y un día me di cuenta de algo. – Frey parecía darle poca importancia a eso que me dijo pero yo me encontraba muy sorprendido, ¿quién podría abandonar a alguien como él? – Soy increíblemente suertudo y sé que muchas personas que me rodean no son conscientes de que algo está mal, no sé si me entiendes.

- No, no entiendo realmente. – fui interrumpido por la señorita que traía nuestras crepes, regalándonos una sonrisa y dejando lo que pedimos en nuestra mesa – Gracias.

-  Felicitaciones chicos, son los clientes número 1000 de nuestro café, como regalo tendrán estos tickets gratis para el cine y además tendrán un desayuno gratis durante todo un año en este establecimiento. – La señorita dejo incluso una bolsa llena de cosas en nuestra mesa, Frey no se veía nada sorprendido en cambio yo estaba con la boca casi abierta por la sorpresa.

-  Gracias señorita, hoy incluso es el cumpleaños de mi amigo – Frey puso su sonrisa pícara, había mentido y ahora yo…

Luego de terminar de comer y una celebración de cumpleaños por parte de todos los miembros de la tienda donde incluso nos regalaron otra ronda de crepes, me encontraba totalmente avergonzado mientras caminaba a su lado, Frey incluso tenia puesto todavía el gorrito de cumpleaños mientras tarareaba la canción de cumpleaños.

-  Ya para con eso, no tenías que decir que era mi cumpleaños – Dije haciendo un puchero aunque el seguía riéndose.

- Te dije que tengo mucha suerte, es tan raro que… - Se acercó a mi oído y susurro – no tenía nada de dinero listo y mira lo que obtuvimos.

- Simplemente fue un golpe de suerte, tonto. – Ciertamente fue raro lo que había pasado pero seguía creyendo que era un golpe de suerte.

-  Bueno, te lo demostrare – Frey se separó de mí y comenzó a correr hacia la esquina del balcón donde un pabellón del centro comercial estaba cerrado, al parecer había una construcción, no estará pensando en… - Espero no morir Peter. – Sonrió tranquilamente y se lanzó por el balcón, mi corazón se detuvo y rápidamente me apresure a verlo, esperando que no le hubiera pasado nada.

-  … ¿Frey? – Tuve dudas sobre si mirar desde el balcón al suelo, seguro no termino bien pero… si algo le paso debía ayudarle por suerte cuando tuve el valor para observar el resultado, mis ojos no podían creerlo, él estaba de cabeza totalmente recto en el aire, a nada menos de un pequeño espacio del suelo. - ¿Pero qué…?

- ¡Te dije que algo no está bien! – Frey se acomodó y quedo totalmente parado en el suelo – este es una parte de mi secreto, Peter.

Baje al piso donde estaba Frey y lo pude ver sentado en una banca, estaba como si nada le hubiera pasado pero aun así, comencé a ver si tenía algún hueso roto, simplemente teniendo como resultado su risa.

- Te dije que estoy bien – Dijo sonriéndome – además de lo que acabas de ver, algunas personas, aquellos que no tienen ese brillo en su interior, me ven como si fuera el centro del universo o simplemente como si fuera el protagonista de un todo.

- ¿Brillo en su interior? – No entendía muy bien a que se refería.

- Tú lo tienes, puedes estar tranquilo, de esa forma sé que cualquier cosa que me digas sea buena o desagradable, es algo sincero y es algo que tú eliges – Frey se notaba algo decaído y un poco triste – me hubiera sentido mal si solo… me quisieras porque no lo quieras.

No pude decirle nada en ese momento, simplemente tenía mi cabeza llena de interrogantes, ¿Qué estaba ocurriendo en este mundo?, desde hace un tiempo sospechaba que aquel chico que vi hace 1 año en mi ventana era Frey, además de que aquellas criaturas que siempre aparecen al pie de nuestras camas en las noches, eran idénticas a las que lo perseguían, ¿ahora Frey me dice todo esto?, algo no está bien.

- Entonces… ¿puedes decir cualquier cosa y se cumplirá? – Pregunte con curiosidad mientras caminábamos, ahora era yo quien tomaba la mano de Frey ya que el parecía perder su sonrisa.

- No funciona de esa forma. – Dijo en voz baja – durante todo este tiempo, incluso desde antes de conocerte, iba por toda la ciudad investigando quien tenía aquella luz y quién no, además de que intente crear situaciones ridículas solo para ver que alcance tenía mi suerte. – menciono eso ultimo cortándose un poco.

- ¿Cómo qué tipo de cosas absurdas? – Pregunte muy intrigado

-  Soy bueno….fui durante un tiempo… - Se acercó a mí y me susurro al oído, cuando escuche lo que me dijo no me lo creí, era imposible.

- Tienes que estar bromeando… - Lo veía y él se mostraba muy apenado – demuéstralo.


« Última Modificación: julio 30, 2016, 01:21:55 pm por Yuuki Hachiken »

Yuuki Hachiken

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Capitulo 0: Lo que fuimos alguna vez. (Parte 3)
« Respuesta #3 : julio 30, 2016, 01:29:30 pm »
Luego de convencerlo me llevo a unos casilleros que había en el centro comercial, se podían alquilar durante un tiempo y podías almacenar distintos tipos de cosas, el número de su casillero era el “3308”, de nuevo ese número, al igual que nuestra habitación.

Al abrir el casillero pude apreciar que tenía muchas bolsas y cajas se encontraba totalmente organizado, Frey saco algunas cosas de su caja, ropa y algunas cosas más que lleno tan rápido en su maletín que apenas me di cuenta, cerró de nuevo el casillero que convenientemente tenía cerradura magnética.

Lo espere afuera del baño, al parecer se estaba cambiando y me pregunte, ¿será cierto que de verdad el fuera…?

- Ya estoy listo… - Dijo desde adentro de una de las cabinas del baño – luego te arrepentirás del caos que cause esto… - se escuchaba algo enojado.

Cruce la puerta del baño y lo vi de pies a cabeza, tenía unos tenis negros con blanco, pantalón vaquero algo rasgado y además una camisa que decía “21th Century boy”, totalmente negra y solo con las letras de color blanco, su cabello era de otro color, parecía de un tono casi rozando con el color gris y además estaba peinado totalmente de forma muy elegante, tenía unos lentes de aviador y su expresión seguía algo enojada, realmente no se parecía para nada a Frey.

- Wow… si es por lo que pareces si, te pareces mucho al famoso cantante misterioso de la ciudad, “Fyre” – Debo admitir que era fan de sus canciones aunque sus presentaciones se limitaban a sus videos subidos en internet o presentaciones espontaneas en bares, a pesar de eso el cantante tenía fama internacional y rechazaba cualquier propuesta de disqueras – Tienes que demostrarme que cantas bien.

- Sígueme – Me tomo de la mano y Salimos algo apurados, seguro quería que nadie le viera, entramos a un bar con karaoke abierto y rápidamente subió al escenario, colándose a unas chicas de secundaria, parecían enojadas al principio pero al verlo comenzaron a mandar mensajes rápidos en sus teléfonos y tomaban algunas fotografías. – ¡Espero que luego de esto quedes contento! – Grito Frey por el micrófono haciendo incluso el ruido molesto que suelen hacer los micrófonos a veces.

En el karaoke encontró la canción que buscaba “Addictive” y comenzó a cantarla aunque se veía algo nervioso, pero fue en ese momento como si se transformara, su voz era perfecta y las chicas rápidamente comenzaron a cantar con él, después de un rato comenzó a llegar más gente, ¿Cómo era posible que la voz se propagara tan rápido?,  lo curioso es que no despegaba los ojos de mi mientras cantaba, podía sentir incluso a veces como me apuntaba con el dedo, aunque muchas chicas del lugar decían ser la afortunada.

Cuando terminó la canción todas las personas pedían otra, en cambio el parecía solo atento a mí, como el lugar se llenaba cada vez más la gente que era más grande que yo me aplastaba un poco, al parecer Frey pudo ver eso y dio por terminada la función, por suerte, irónicamente, las luces del lugar se apagaron totalmente y pude sentir como alguien tomo de mi mano, llevándome fuera del lugar, era mi amigo Frey quien me metió rápidamente al baño donde antes él se había cambiado.

-  Sí que eras el – mencione totalmente emocionado, todavía seguía impactado de la presentación que había hecho – no sabía que cantabas tan bien.

- Baja la voz y… creo que eso es por mi suerte, dudo mucho que alguien como yo tenga ese talento por mérito propio – Frey comenzó a cambiarse al frente mío sin ningún pudor, llevado seguramente por la emoción – vigila la puerta, lo último que quiero es que me vea alguien más desnudo.

- Está bien – Me apoye en la puerta mientras apreciaba como se cambiaba – ¿entonces me estás diciendo qué hice aquello con “Fyre”?

Frey se quitó su pantalón y me lo tiro en la cara, lo lamento por mi amigo pero tenía que hacerle esa broma, luego de hacer eso se acercó hacia los lavamanos, metió su cabeza en el agua dejándola de color gris y recobrando su color natural.

- Considérate afortunado entonces – Dijo Frey totalmente mojado y mientras se ponían sus pantalones normales, de cierta forma se veía bastante lindo tal y como estaba.- De nuevo me andas viendo raro…

- Sí, soy afortunado. – Le sonreí causándole un sonrojo en su rostro que se hizo muy presente.

- Vámonos ya al cine que se nos hace tarde – Frey ya se había cambiado totalmente y con el cabello todavía húmedo – debo dejar esto en el casillero de camino.

Ya era un poco después de la hora del almuerzo y luego de dejar las cosas en el casillero de Frey, nos dirigimos al cine, quizás era muy temprano pero a mí no me molestaba en lo absoluto, caminamos uno al lado del otro, al parecer Frey estaba pensando en algo pero no me decía que, normalmente cuando está en silencio es cuando suele pensar más.

- ¿y porque decidiste, ser aquello? – Me refería a lo de ser “Fyre”, por suerte el capto a que me refería.

-  El lugar donde nos quedamos no se sostiene solo, normalmente solía hacer donativos anónimos. – Dijo Frey con total normalidad – sé que no todos tienen la misma suerte.

-  Eso es bastante noble – Realmente me sentía con suerte de haberlo conocido, pero me sentí algo perturbado ante el sentimiento de que alguien nos observaba.

No pasó nada, quizás era simple paranoia pero por un momento podía sentir que una mirada familiar, llegamos al cine y entramos a ver “Taurina Omega: The movie”, la película ya tenía 1 semana en estreno y creí que nunca podía verla.

Frey uso el ticket que nos dieron y pudimos pedir un montón de comida, tan bien gracias a la suerte que el tenia pudimos tener los mejores asientos que nos permitía el lugar, parecían sofás con mucho espacio.

Nos sentamos y pudimos apreciar la película como nunca, tenía emoción, drama e incluso algo de tristeza, para completar todo un final que abría a la siguiente temporada de la serie, en el clímax de la película me sentí bastante nervioso pero mi amigo acerco más a mí, me sentía totalmente seguro cerca de él, durante la película, el protagonista sufrió un ataque de un villano que lo superaba y su amigo que siempre era defendido se atrevió a atacar, dándose cuenta que podía ser alguien fuerte, alguien que podía ganar donde el protagonista no podía y ambos hicieron una dupla grandiosa.

Observe a Frey quien estaba muy atento a la película, sin pensarlo mucho le robe un beso bastante rápido, el dejo de prestarle atención a la película y me dijo algo que no escuche muy bien, la película transcurrió con naturalidad y salimos muy eufóricos del lugar.

Quizás aquel beso que le di fue algo apresurado pero no me arrepiento de nada, era algo que quería hacer y por ser caprichoso dudo que algo malo ocurra, ya eran las 4 pm cuando salimos, la película era más larga de lo que creímos, Frey me dijo que iría al baño, quizás no debió beber tantas gaseosas de uva pero bueno, supongo que esa inocencia es parte de lo que me gusta de mi amigo.

De la nada alguien me tomo del brazo y me jalaba con mucha fuerza, levante mi vista y luego de analizarlo un poco lo note, tenía la figura de un vagabundo pero era… mi padre.

- ¡Pequeño pedazo de mierda! – Me lanzo hacia un auto y la gente alrededor comenzaba a murmurar, algunos incluso parecían estar llamando a la policía pero aquel que se hacía llamar mi padre les apunto con un revolver. - ¡Suelten todos esa mierda! – grito a todo pulmón.

Las personas obedecieron las órdenes del lunático vagabundo y este volvió a poner su arma sobre mi cabeza.

-  ¿Por qué volviste? – Alcance a decir de forma decidida, sorprendiendo un poco a mi “padre” – estoy feliz ahora, lárgate.

- ¿Ahora me respondes de esa forma? – Me golpeo con el arma haciendo que algo de sangre saliera de mi boca y me sintiera mi cabeza vibrar por el golpe- ¡Pídeme perdón basura!

-  No, púdrete. – Apreté mis puños fuertemente, no volvería a ser aquel niño sumiso que se dejaba golpear por ese idiota, el siguió golpeándome pero yo pensaba en Frey, gracias por darme esos buenos momentos… te amo - ¡Te dije que te fueras al demonio!

Lance fuertemente un golpe a su rostro, se escuchó un disparo y sentí un dolor punzante en mi hombro, no me importo, seguí avanzando y golpeándolo, no quería voltear a ver mi herida pero aquel hombre se aprovechó de eso y apretó con fuerza ese punto, logro hacerme sentir un dolor agudo y se apartó de mí, lanzándome al suelo.

Mi vista se nublo, sentía cada vez más frió y la gente me rodeaba, pero al final ya no me siento observado.

Yuuki Hachiken

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Capitulo 0: Lo que fuimos alguna vez. (Parte 4)
« Respuesta #4 : julio 30, 2016, 01:38:45 pm »
- 1 día después -



De nuevo me encontraba en el hospital, aunque esta vez me encontraba solo, ¿Dónde estaba Frey?, fue lo único que pensé de manera instintiva, buscaba la forma de pedir atención pero parecía no haber nadie, me levante de mi cama con mucho cuidado, mi hombro estaba vendado y tenía algo para apoyar mi brazo, como si me lo hubiera roto.

Avance por los pasillos que estaban totalmente abandonados, me sentía solo, camino sin rumbo por la calle pero todo parece poblado de una extraña soledad, no había ningún ruido, cuando llegue a la salida del hospital lo vi avanzando hacia mí, era Frey… tenía algo raro, al acercarme un poco más lo vi, sus manos y su ropa estaban manchadas por sangre.

- Ya no te va a molestar nunca más… - Dijo Frey, su voz sonaba muy cansada.

Antes de dar un paso más dentro del hospital, cayó desmayado.



- 3 días después –



La oscuridad seguía reinando en la ciudad, era como si el tiempo se hubiera detenido, no me despegue ni un segundo de Frey quien seguía inconsciente, logre llevarlo dentro y cubrirlo realmente me siento alarmado por lo que podía ocurrir con nosotros, todo era muy raro, revisando un poco lo que llevaba Frey encima tenía una libreta con diferentes apuntes, entre ellos algo llamado “La singularidad de nuestra realidad, por Frey”, en esta libreta explicaba que todo parecía girar en torno a él, además de que las personas que no poseían aquella luz en su interior que el parecía notar, lo siguiente me helo la sangre…”Aquellas personas que poseen aquella luz, además de no girar en torno a mí, tienen la capacidad de lastimarme y herirme directamente”, seguí leyendo de forma desesperada, pero el lodo había en las páginas evitaba que pudiera seguir consiguiendo algo de información, algunas páginas tenían como título “Aquellos observadores”, “Los límites de lo ridículo”, “El chico que se ha manifestado en mis sueños, el otro yo”, “La figura del tiempo” y por último, “Aquellos 4 que siempre me regañan”.


Los títulos me confundían y no encontraba sentido en ellas, Frey por favor despierta.



- 1 día después-



La ciudad volvió a la normalidad, la gente volvió de golpe y las enfermeras que había me regañaban por haberme escapado, según ellas, cuando vieron a Frey tirado en el suelo le brindaron primeros auxilios, después de un rato me informaron que solo tenía agotamiento, guarde silencio sobre lo que paso en esos días, esos días donde la oscuridad reinaba junto con la ausencia de todas las personas.

-  ¿Por qué esa cara? – Era Thomas quien estaba al pie de la puerta – Vamos, tu estas más lastimado que él y estas mucho más preocupado – Se sentó a mi lado.

- Si te lo cuento no me lo creerías. – Dije algo preocupado.

- Sabes, yo fui el primer compañero de habitación de Frey. – Me sorprendió mucho esa declaración – tu desplazaste mi record como el compañero más duradero, yo apenas llegue a 1 mes; seguro viste a aquellas figuras.

- Si, las vi y… mucho más. – Dije tomando algo más de confianza, no me esperaba que el supiera de eso también. –No sé qué hacer Thomas, no sé cómo puedo ayudarle.

-  Simplemente sigue haciendo el trabajo que has hecho hasta hora, por algo has durado tanto – Dijo animándome y sacándome una sonrisa – realmente eres alguien valiente.

Pasamos el día junto hablando y charlando un rato, todavía quedarme en observación en el hospital por lo cual sin Frey, realmente no tenía a nadie más con quien charlar, Thomas era una compañía más que genial, por un momento los problemas no me invadían y los pensamientos de lo ocurrido con mi padre eran superados por la imagen de Frey cubierto en sangre…

- Sé que han estado revisando mis revistas – Dijo Thomas repentinamente – pequeños pervertidos…

- …No fue idea mía – Mencione de forma algo apresurada.

La tarde pasa algo rápida y la noche eventualmente llego, Thomas tuvo que volver de nuevo a casa, a pesar de que él quería pasar la noche con nosotros, realmente era una buena persona.

Ya en la noche fui despertado por alguien, al abrir mis ojos pude ver a Frey, se encontraba muy triste, simplemente hizo una señal para que le dejara espacio en mi camilla y pudiera dormir conmigo, lo hice a pesar de que sentía mucho miedo y tenía una gran cantidad de preguntas, a veces es mejor guardar silencio ante la adversidad, decía la abuela de la casa donde nos quedamos y ciertamente este era uno de esos momentos, Frey abrazo el brazo que no me dolía y podía sentir mi pecho húmedo, siento que mi amigo está pasando por algo muy fuerte, si yo puedo hacer algo por él, es estar aquí.



- 1 día después-



Me dieron de alta en el hospital al igual que a Frey, la abuela vino a recogernos y llegamos al hogar, todos los chicos estaban preocupados y habían enviado a Thomas el día de ayer, Frey seguía estando decaído y para sorpresa de todos se encerró en la habitación, fui el único que logro pasar ya que tenía una llave también.

- Oye… sé que no estás bien pero todos estaban preocupados por ti – Dije en voz baja.

- En esta casa, la abuela, Thomas, tu y yo somos los únicos que tienen esa luz… - Frey menciono eso algo dolido – los demás solo lo hacen por lo que te conté…

- Thomas fue a visitarnos, no porque ellos le mandaran si no porque quería, además esos chicos te quieren y tú compartiste con ellos, no es justo que los tomes a menos – Dije algo enfadado.

- ¿Estás enojado porque se la verdad? – Menciono sin mirarme – sé que todo está mal…

-  ¿¡Quieres ya parar con eso!? – Levante la voz acercándome - ¡si todo está mal simplemente sigamos adelante!

-  … no quiero hablar ahora…. Buenas noches… - Era de día pero igual me ignoro.

Sabía que si no hacía algo en este punto ese estado de depresión que tenía seguiría, me acerque a él y me senté sobre su espalda, el parecía carecer de cualquier rastro de molestia, por lo cual con mi brazo que no me dolía apoye mi codo sobre su espalda, hice varios giros hasta que finalmente reacciono, quizás un poco más exagerado de lo que esperaba, se levantó quito un poco y caí de lleno en su cama, me dolía un poco el hombro por el movimiento brusco pero al darme cuenta, él estaba preocupado por mi estado, me acosté en la cama y nos quedamos viendo un rato como si el tiempo no pasara.

- Me besaste en el cine – Dijo de nuevo dibujando aquella sonrisa en su rostro que ya conocía.

-  Si lo hice, ¿tienes algún reclamo? – Mi respuesta lo tomo por sorpresa al parecer – Me invitaste a una cita y eso es lo que obtienes en una cita.

- No era una cita… creo – Acaso… ¿estaba nervioso?, esa expresión me gusta mucho quizás debería…

-  ¿Por qué estas nervioso? – Creo que es un buen momento para apoyarme en esa expresión. - ¿no te gusto mi beso?

- B…Bueno si… me gusto… es que era mi primer beso – Dijo totalmente sonrojado y nervioso, ¿Por qué esta vez es diferente a las anteriores?

- Entonces eres libre de hacerlo cuando quieras, incluso ahora. – Creo que su cara va a explotar de lo roja que esta – tú también fuiste mi primer beso.

Se acercó hacia mi casi como si se lo hubiera ordenado y comenzó a besarme tímidamente, decidí abrir mi boca para darle vía libre a su lengua, no creí que esto… se sintiera tan bien, no sé cuánto rato llevamos haciendo esto pero fue lo suficiente como para que casi nos ahogáramos por falta de aire, realmente éramos un par de novatos en esto.

- Oye Peter, ¿nosotros que somos? – Dijo algo tímido y sentado a mi lado.

- ¿A qué te refieres? – Tengo una idea de lo que quiere decir pero no estoy totalmente seguro.

-  Somos… ¿algo como un novio y una novia?, como en la tv… - Este chico no sé si roza con lo tierno o con lo tonto. - ¡no te estoy llamando niña! – Dijo bastante apresurado.

-  Mmm… ¿Qué importa que seamos?, si quieres que te abrace lo hare, si quieres un beso no veo el problema, y si quieres hacer aquello que hicimos… tampoco veo el problema – Estaba decidido en lo que decía. – aunque lo del abrazo será difícil ya que estoy lastimado.

- Bueno… entonces yo puedo ayudarte con eso, ¿tú no puedes hacerlo solo verdad? – Frey comenzó a bajar mis pantalones y mi ropa interior – Peter…. Me gustas mucho.

Se acercó a mí y volvió a besarme de esa forma uniendo nuestras lenguas torpemente, su cara seguía muy roja pero ya no parecía tan nerviosa, luego comenzó a subirme mi camisa y…. demonios porque está lamiéndome de esa forma, tengo muchas cosquillas…

- Yo no necesito nada más que a ti, eres mi mayor golpe de suerte… - ¿Por qué está diciendo tantas tonterías? – además…

Apretó un poco mi pecho, tocando concretamente mis pezones como si fueran botones, mierda… mi cuerpo se siente cada vez más caliente.

- No te muevas bruscamente, déjame a mí. – Dice eso de una forma algo cínica cuando sabe que estoy lastimado del hombro y me toco en esa zona, continuo lamiéndome mientras bajaba por mi abdomen, cada vez siento más cosquillas pero rápidamente se van cuando me sorprende con algún leve mordisco.

Intento mantenerme callado, pero cada vez me cuesta más controlarme para no moverme, es una tarea demasiado difícil, ahora apenas podía ver a Frey de reojo, se estaba acercando a mí…

- En la revista aparecía una chica haciendo esto… me pregunto si… - Frey inmediatamente metió mi pene en su boca y se sentía demasiado húmeda, además de cálida, no podía aguantar…

- ¡Ve más despacio! – Le dije tapando mi rostro, estaba muerto de vergüenza.

- Perosh sim – Dijo antes de sacarse mi miembro de su boca – pero si apenas lo metí en mi boca. – me miro de forma extrañada.

Quizás nunca pueda borrar esa imagen de mi memoria, mi amigo se veía demasiado lindo haciéndome eso, aunque tenía algunos movimientos torpes, comenzó a explorar cada vez más, tocando a veces mis testículos con su mano, era una mezcla demasiado buena, no sé cuánto más poder aguantar.

- ¡Hey para para eso duele! – Frey metió uno de sus dedos en mi trasero, haciéndome sentir una sensación punzante.

- Pero la revista decía que… - Se revisó su mano un segundo, hizo un gesto como si hubiera resuelto el problema y comenzó a buscar algo entre sus cosas – necesitamos algo que ayude a que no duela.

- Frey, a mí no me gusta esto. – dije rápidamente para que abandonara su idea.

- Pero… mira como estas… - Frey hizo referencia a mi entrepierna, estaba tan excitado que dolía – ya creo que puse suficiente.

Frey tenía casi todos sus dedos brillantes, al parecer había usado algo de aceite de bebe que consiguió hace unos días para un experimento, ahora me preocupo porque está entrando de nuevo ese dedo pero esta vez, la única incomodidad es que se siente frio dentro de mí.

- Aquí van otros 2 – Frey no se midió para nada y ahora tenía tres de sus dedos dentro de mí.

- ¿¡Es que acaso me quieres partir en dos!? – le dije eufóricamente en el tono de voz más bajo que podía.

- Ok los sacare… - Mi amigo intento sacar los dedos, pero el roce con mi interior causo algo que no espere hacer nunca por esto que ocurría.

-  Ah…. – Oh demonios que hice…

- Eso… ¿fue un gemido? – Dijo Frey bastante curioso, negué con mi cabeza rápidamente no quiero que… - Entonces si no lo fue esto… - Movió de nuevo sus dedos hacia dentro y se escapó de nuevo otro gemido, mi amigo sonrió y volvió a hacerlo más rápido.

-  Frey… Ah… No detente… ugh – Mis gemidos parecían alentarlo y el utilizo su otra mano para tocarme en mi entrepierna, su mano estaba fría y viscosa, se había pasado demasiado con aquel líquido.

- Peter, en la revista decía que debo estar dentro de ti. – Frey se bajó sus pantalones y podía ver como su pene casi salía rebotando - ¿puedo?

- …Hazlo… - Dije ya llevado totalmente por esas sensaciones.

Frey tomo su pene y se acercó a mi trasero algo nervioso, podía sentir como entraba lentamente y haciéndose espacio en mi interior, era muy distinto a la sensación que me causaban sus dedos, podía sentir el calor de su miembro dentro de mí, demonios, se me escapo otro gemido, Frey pareció perdido mientras empujaba cada vez más, hasta que finalmente pude sentir que no hubo más movimiento hacia dentro, pienso que pudo ser peor si mi interior no estuviera viscoso gracias a su idea.

- Se siente genial dentro de ti… - Frey comenzó a embestir un poco, al principio me dolía demasiado pero ese dolor se fue transformando en uno que disfrutaba, fue algo lento pero… cambio su posición a una donde levanto mi pierna y siguió empujando cada vez más. – ¿No… te duele verdad?

- Sigue… - Con mi brazo libre tome uno de las manos de Frey y las puse sobre mi cintura– úsalas de apoyo.

Mi amigo fue obediente y las uso para embestir aún más, esta vez fue más rápido y más fuerte, no sé qué me está pasando, ¿ahora le estoy dando ideas también para que siga con esto?, debe ser porque también lo estoy disfrutando, no tengo tiempo para pensar bien.

- No puedo más… - Dijo Frey sin parar su penetración – creo que algo va a salir.

- Yo… yo también – Sentía que algo decencia hasta mi miembro quien se chocaba con el pecho de Frey, se sentía muy bien esa sensación pero… creo que voy a explotar.

-Me gustas – Dijo repentinamente Frey – desde que te vi… no quiero separarme de ti.

Un líquido cálido nos cubrió a ambos, concretamente dentro de mí había mucho, y Frey estaba rodeado del mío, no podía dejar de temblar y respirar fuertemente.

Nos quedamos agotados y posteriormente dormidos, el tiempo pasó como un suspiro, Frey y Yo seguimos haciendo aquellas cosas, pero más que nada nuestra relación se fortaleció, todavía tenía ciertas dudas sobre mi amigo y ciertamente el tiempo le dio la razón, algo malo ocurría en este mundo.

Yuuki Hachiken

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Capitulo 0: Lo que fuimos alguna vez. (Parte 5)
« Respuesta #5 : julio 30, 2016, 01:42:37 pm »


- 1 Año después-



Nos habíamos escabullido de nuevo en la habitación de Thomas, veíamos euforicos lo que había en su computadora portátil, intentábamos contener nuestras risas pero no podíamos evitar seguir comentando.

- Jajajaja ¡no puedo creer que lea algo como esto! – Reía fuertemente Frey conteniéndose la risa.

Fuimos interrumpidos por el sonido del azote de la puerta, ante nosotros se encontraba un adolescente bastante enojado.

- ¡Oigan idiotas! – Thomas había abierto la puerta de golpe y se acercó rápidamente hacia nosotros casi lanzándose encima - ¡porque andan leyendo mis doujins!

- Porque queremos tonto. – Le contesto Frey de forma algo altanera y poniéndose de pie sobre la cama – además ahora Peter y yo te patearemos el trasero.

Con la paciencia ya desbordada Thomas se lanzó hacia Frey atrapándolo gracias a que casi se cae de la cama, el mayor se encontraba sobre Frey y yo no sabía qué hacer.

- Peter no te quedes parado, ¡ayúdame! – Dijo Frey antes de ser callado por Thomas quien le hacía cosquillas fuertemente.

- Te enseñare a no tocar mis cosas de una buena vez… - Thomas seguía aplicándole aquella tortura y Frey parecía estar a punto de llorar de la risa.

Para sorpresa de los dos me lance sobre la espalda de Thomas y le hice cosquillas en su cuello, lanzo una fuerte carcajada, Frey se repuso y se lanzó al abdomen de nuestro adversario, al final los tres terminando siendo una pila humana sobre la cama.

- Thomas ya tienes 16 años y sigues jugando con los niños, eso es algo tierno. – La directora estaba en la puerta, al parecer había pasado mientras llevaba correo en sus manos. – Pero no hagan desastres, ni se imaginan cuanta paciencia tengo.

Nuestra conversación fue interrumpida por un ruido muy fuerte que vino desde afuera, los niños que estaban jugando afuera entraron rápidamente, no se entendía que decían ya que todos hablaban al mismo tiempo, parecían muy asustados.

- ¡ORDEN! – Dijo la directora haciendo que todos guardaran silencio, se acercó a la ventana y su cara palideció. – Quédense dentro niños.

Nos quedamos junto con los niños pero el silencio fue interrumpido por un grito, Thomas salió y nos ordenó que nos quedáramos pero al final salimos detrás de él, dejando a los otros niños escondidos en el sótano.

Lo que mis ojos apreciaron fue el cielo como si fuera una tormenta y a la directora tirada en el patio, Frey fue el primero en avanzar, yo en cambio buscaba a Thomas con la mirada.

- Hola, venimos por Frey. – Menciono una voz lúgubre.

Al parecer era el único que escuchaba esa voz, venia concretamente de detrás de mí, me gire violentamente y lo vi, era un niño con un uniforme escolar que tenía un cabello de color azul turquesa.

- ¿Quién eres? – Dije algo enfurecido por la situación, ese chico no parecía nada confiable y era bastante sospechoso.

- Puedes llamarme, aquel que creo esta realidad, este pozo de almas – El chico me apunto con su mano y me hizo arrodillarme rápidamente con una fuerza que no entendía – Para ti, soy tu señor Alv.

Las dos figuras que “observaban” a Frey se hicieron visible y lo atraparon, mi amigo intentaba patear y liberarse pero aquellas cosas lo superaban en fuerza y en número, no podía moverme, decir nada, apenas sentía mi respiración y mi corazón palpitando muy fuerte.

- ¡Suéltalo ya mocoso de mierda! – Thomas había aparecido con una pala y golpeo en la cara a aquel niño, pero algo no estaba bien, la pala se rompió y revelo ante nosotros, el rostro del niño ensombrecido pero por el sonido metálico…

- ¿Por qué me dañas mi bello disfraz? – Dijo aquel que se hacía llamar Alv – Quería hacer esta experiencia menos traumática para todos.

Al igual que yo Thomas se mantuvo congelado en el suelo, ese niño nos tenía totalmente dominados, dio saltitos de un lugar a otro mofándose en nuestras caras, luego desvió su atención hacia Frey.

- Saben, para este chico quizás sean sus amigos, su familia y su amor. – Dijo eso ultimo observándome – pero la realidad es que ustedes pequeñas almas son solo combustible para él, a lo largo de los años él ha ido consumido sin darse cuenta todas las almas que yo puse en este lugar, absorbiendo toda su luz y destrozando sus recuerdos, sus sueños y el futuro que una vez desearon.

El niño sombrío se acercó a Frey y este solo le gritaba que lo liberara, que le hiciera a el lo que quisiera pero que nos dejara libre, Alv dibujo una sonrisa en su rostro y al final acepto.

- Ustedes ya no existen, ¿pero dicen que las personas viven en el recuerdo no? – Alv acerco sus manos al rostro de Frey, esquivando algunos mordisco que este le lanzo que se detuvieron con un golpe que este le propino, haciendo un sonido metálico, la cabeza de mi amigo brotaba líquido vital pero él seguía intentando defenderse– Diles adiós Frey, le entregare un lienzo en blanco a Hans.

Inmediatamente todo se hizo oscuro, las figuras no estaban, Frey y aquel niño tampoco, la oscuridad era total y extrañamente Thomas, la abuela y yo brillábamos dibujando nuestra silueta en la penumbra, estábamos destruidos moralmente… yo más que nada seguía llorando por impotencia a lo ocurrido.

Si nos manteníamos juntos podíamos apreciar que era como si la luz misma se hubiera ido del lugar, todavía existía un mundo y logramos entrar a la casa, al abrir el sótano podíamos escuchar las voces de los niños llorando por el terror, pero ellos no brillaban, Frey tenía la razón hace un año.

Paso el tiempo, no sé cuantos meses, aun nos manteníamos juntos pero lentamente el tiempo para todos parecía no pasar, solo encontraba el entretenimiento lanzando golpes al aire, pretendiendo hacerme más fuerte, Thomas estaba conmigo todo ese tiempo y escuchaba atentamente todas las historias que le contaba, incluso él tenía muchas nuevas, a veces se veían otras luces en la oscuridad corriendo de un lugar a otro, pero cada día veíamos menos.

A pesar de que seguíamos juntos, sentíamos que cada vez teníamos menos miembros, eventualmente de las tres luces que había en nuestro grupo, la abuela se apagó, todos lloramos mucho ese día pero debíamos mantenernos unidos, ella siempre nos mantuvo con ánimo…

¿Frey estas bien?, ¿de verdad me olvidaste?, siempre pensaba eso pero sabía que por cada día que pasaba, mis esperanzas se perdía, mi mente se ocupaba analizando lo ocurrido, ese chico llamado Alv, las dos figuras y aquel infame llamado Hans… que tenía a la persona que más amaba como si fuera un lienzo en blanco, seguramente para manipularlo y llenarlo con mentiras.

Eventualmente Thomas y yo dejamos de escuchar las voces de los niños… no sabemos si se separaron o desaparecieron, estábamos frustrados…

En la oscuridad llego un relámpago de Luz y rápidamente avanzamos a ella, veíamos como algunas luces a la lejanía se acercaban, en esa grieta que parecía sostenerse en medio de toda esa oscuridad, podía sentir a Frey de cierta forma, no sé si mis pensamientos o incluso mi cuerpo mismo me estaba engañando, pero sabía que era él.

- Ve, él te está esperando. – Dijo Thomas apoyando su mano en mi hombro.

- No… te quedarías totalmente solo… - No quería dejarlo abandonado en la oscuridad.

Thomas se acercó, me dio un fuerte abrazo y me empujó hacia aquella grieta de luz, un reflejo salió de mí y lo tome de la mano jalándolo un poco hacia dentro, pero no pude recordar más.

Solo como si hubiera sido un segundo cerrando mis ojos… lo vi… era el, Frey… se veía bastante enojado pero era el… sin pensarlo me lance hacia el abrazándolo con mucha fuerza, aunque sentía que algo había cambiado en nosotros, el parecía extrañado de verme y yo…

Esta vez no te dejare ir.
« Última Modificación: julio 30, 2016, 01:45:45 pm por Yuuki Hachiken »

Yuuki Hachiken

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Capitulo 1: El controlador y el raro.
« Respuesta #6 : julio 30, 2016, 02:57:58 pm »
Era una noche usual en un conjunto residencial exclusiva de una ciudad que atravesaba el invierno, las calles plagadas de nieve y solo transitada por aquellas personas que en esa madrugada volvían de sus trabajos a altas horas de la noche, en aquella colina se perfilaba entre todas las casas una en particular, una que más bien parecía una mansión que se apoderaba completamente de la cúspide del lugar y tenía un aire de ser el hogar más gélido de todo el lugar.

En ese peculiar hogar, en una habitación que no estaba llena de toneladas papeles archivados y de libros dormían unos hermanos en la misma cama a petición del menor de los dos, quien deseaba pasar el mayor tiempo posible con su hermano mayor en el día y la noche.

El mayor de los dos, Hans, se retorcía en la cama mientras tenía una pesadilla, en su sueño se vislumbraba una habitación oscura que era iluminada en el centro por una luz que no podía ver de dónde provenía, su cuerpo temblaba a cada paso que daba mas no porque estaba descalzo y solo vistiendo su pijama de dos piezas.

- ¿H- hola? – Pregunto el chico totalmente aterrado en aquella habitación, esperando a que alguien le respondiera… aunque esperaba que ese no fuera el caso, sus rodillas temblaban de pavor ante la idea de que alguien le contestara y ya de por si se sentía asustado porque sentía que alguien lo observaba.

- Frey… si me estas escuchando hablando solo mientras duermo, ¡despiértame de alguna forma! – Dijo algo apresurado el castaño mientras se apoyaba en una de las esquinas de la habitación esperando a que su hermano escuchara su suplica, como si eso fuera posible en un sueño.

Hans nunca había tenido un sueño como este y comenzaba a preocuparse de que pareciera tan real, intento pellizcarse para despertarse, pero no logro nada más que sentirse no solo asustado, si no que además un poco adolorido, luego de resignarse se dejó caer en el suelo mientras sentía la pared en su espalda.

De la nada cuando pasaron unos minutos sintió como unos brazos femeninos lo envolvían y le susurro algo al oído que le hizo abrir los ojos de par en par.

 

Pov`s Hans

 

“¿Hasta cuándo podrás seguir manteniéndolo en el lugar seguro?, ¿podrás evitar que siga creciendo?, no me hagas reír…” esas palabras hicieron eco en mi cabeza y no era difícil que me fueran familiares con la situación que se me presentaba desde el inicio de mis vacaciones.

Desperté de golpe con la sensación de no poder respirar, había tenido otro sueño donde todo se iba al demonio, pero este en particular era distinto… fue tan real, aunque últimamente se han vuelto muy recurrentes, realmente no sé porque me había pasado algo como eso y no podía evitar sentirme con escalofríos en todo mi cuerpo.

– Debo estar volviéndome loco- digo mientras pongo una mano sobre mi frente empapada de sudor por la experiencia onírica vivida, mientras intento acomodarme en la cama para intentar retomar el sueño noto algo que para mí desgracia se estaba volviendo algo recurrente, un bulto debajo de mis sabanas evidenciaba el hecho de que alguien estaba cómodamente acurrucado conmigo mientras dormía y como no podría ser nadie más simplemente me atreví a verificar si se había despertado por el ajetreo que había hecho.

Hey – Dije intentando hacerme notar, pero no había ninguna respuesta – ¿Estas despierto? – Levante la voz ya que no podía ver nada, seguramente eran como las 3 am.

Mrph- Lo escuché gruñir, seguramente le desperté - ¿Qué pasa? –se movía de un lado a otro con pesadez y luego se acercó hacia mí debajo de las sabanas, sin más pude sentir su cuerpo que se aprisionaba con el mío de la cintura y me daba pequeños golpecitos en mi estómago, pero sin separar su abrazo.

- No sé, dime, ¿qué haces abrazándome mientras duermo? – pregunte de la forma menos hostil posible… no es que me moleste lo que está haciendo, pero me preocupa algo… y es posible que mi sueño tuviera algo que ver por lo que a último minuto decidí cambiar de tema de forma brusca.

- Simplemente quiero hacerlo – Apretó su abrazo y entrelazo sus piernas con las mías como si me hiciera una llave-  Deja de preocuparte por todo, estoy muy cómodo y la verdad…-Dijo cortándose un poco, me imagine que tenía esa sonrisa pícara que recientemente mostraba de forma muy natural.

- Está bien… supongo que no puedo decirte que no – Dije resignándome antes de corresponder su abrazo, esto lo sorprendió un poco ya que comenzó a moverse como si intentara escapar, al final dejo de resistirse y nos quedamos dormidos.

 

 

 

- Al día siguiente –

 

Al abrir mis ojos pude apreciar nuestra habitación en todo su esplendor, era blanca y parecía casi infinita ya que los muebles también eran de un color blanco impecable, algunos dirán que le falta algo de personalidad a mi habitación, pero me da cierta paz y tranquilidad, aun así, mis intentos para que mi “querido acompañante de habitación” no tome “libertad creativa” de mi habitación no están siendo efectivos gracias a esa…. carita que pone para pedir las cosas y no me sorprendería que ya hubiera hecho un dibujo en algún lugar.

Al levantarme de la cama me preparo para realizar mi ritual matutino, hacer un poco de ejercicio, normalmente hago unas 100 sentadillas, luego de eso me dedico a revisarme un poco en el espejo para no salir tan desarreglado. Al verme puedo notar mi piel blanca, mi cabello ondulado pero algo liso y corto de color castaño oscuro, mis ojos cafés claro que eran casi ámbar y mi estatura bastante promedio 1,42 cm que no está nada mal para un joven de 12 años, mi pijama de color negra ya que el negro atrae el calor y amo la sensación de mi cuerpo al estar calentito al dormir, el frio me desagrada… por lo tanto siempre busco la mejor opción para pasar mis noches sin muchas dificultades, luego de arreglar un poco mi cabello y cepillarme los dientes estoy listo para desayunar, no sin antes ponerme mis pantuflas más cálidas.

Al salir de la habitación siento a mis pies algo, es un montón de hojas de papel con una cantidad absurda de garabatos, para no decir, letra ilegible… esto solo podría ser obra de mi padre, alguien con la cabeza tan centrada en investigar que su letra parecía un nuevo idioma que el solo entendía, si pudiera describirlo… seria el ser humano con un deseo de aprender sin límites, como si tuviera un hambre de conocimiento casi infinita, siempre se la pasaba metido en su laboratorio en su empresa y no tenía mucho tiempo para nosotros, pero claro, me alegraba verle atento al hogar de vez en cuando, más ahora que lo necesitamos como nunca y espero que no actué como alguien tan artificial ante mi hermano.

-Papá, estás haciendo un desastre en la casa de nuevo – Suspiré al ver la habitación que parecía una biblioteca víctima de un tornado- No es justo con Sakuya que hagas eso – Dije algo cansado mientras recogía los papeles.

- ¡Lo lamento mucho hijo, pero estos números están haciéndome perder la cordura! – Se escuchó desde la sala y el rastro de papeles me confirmaba su ubicación, seguramente tenía otro ataque de inspiración desmedida.

- ¿Has visto a Frey? – No había caído en cuenta que mi hermano no estaba dormido como tonto a mi lado como siempre al despertarme, él tiene el sueño más pesado por lo que se queda durmiendo hasta casi el medio día y muchas veces me veo obligado a quedarme a su lado porque me termina atrapando.

- Dijo que iría a buscar algo de pan fresco – Menciono con un tono bastante cálido. - Estoy seguro que no tendrá problemas para encontrar el sitio.

Mis manos comenzaron a temblar un poco ante la idea que él estuviera solo, no podía evitar preocuparme, mi hermano estaba enfermo y estaba recuperándose…. No sé qué demonios se le paso por la cabeza a mi padre para dejarlo salir sin más.

- Creo que iré a buscarlo tengo ganas de caminar un poco – Dije intentando parecer lo menos preocupado posible, deje a un lado los papeles que había recogido y entre de nuevo a mi habitación para cambiarme lo más rápido que podía, me vestí con la ropa abrigada que tenía preparada cuando mi hermanito quería jugar a la guerra de nieve, aunque… puede que me pasara un poco ya que llevaba un abrigo delgado de lana de color olivo, una chaqueta de invierno que parecía digna de cualquier escalador del Everest y unas botas bastante pesadas, una bufanda y un sombrero de lana que protegía mis orejas de color blanco, a pesar de todo lo que decidí usar podía cargar con todo para no sufrir frio, Salí de mi habitación y esquive los papeles que faltaban por ordenar en el suelo como si fueran minas sin problemas, llegue a sala y alcance a ver a Sakuya de espalda a lo lejos por el jardín.


 Fin pov`s Hans

 

Un chico de cabello negro y que vestía algo ligero para el clima que hacia estaba caminando animadamente por la acera mientras tarareaba una canción algo romántica que escuchaba en su reproductor de música a todo volumen.

-  Maybe we found love right where we are – cantaba en tono muy bajo mientras cerraba los ojos durante un segundo y se acomodaba los lentes, sabía que escuchar alguna canción especial en la mañana donde no había tanta gente a su alrededor le daría la oportunidad de vivir su mundo de la mejor forma, abrió los ojos y ante él, y un panorama distinto se manifestaba exclusivamente para él, su vista se llenaba de distintas ráfagas de colores como pequeños rayos al ritmo de la canción.

Siguió caminando y disfrutando la canción lo mejor que podía, ¿y cómo no?, no estaba rodeado de ruidos fastidiosos y del escándalo de las personas, para el panorama de cualquiera seria simplemente un chico feliz o algo tonto pero no le importaba lo que pensaban las personas más allá de su hogar, su hermano le decía que no valían la pena ya que eran algo tontas, lo que pensaba no le importaba ya que iría por unos deliciosos panes para su familia y el hecho de imaginarse a su hermano feliz ante la sorpresa de ver un cálido desayuno le llenaba de satisfacción, Su hermano mayor era algo sobreprotector con él por lo que antes de salir de casa trajo consigo algo para guiarse, metió la mano en su bolsillo y reviso el GPS de su teléfono para asegurarse de que tomaba la ruta indicada, durante cierto tiempo se preguntó, como no puedo recordar las cosas más básicas si a estado viviendo en esta ciudad toda su vida?, quizás era otro efecto secundario del golpe que recibió.

Su hermano le había comentado que sufrió un accidente cuando empezaron las vacaciones, Frey le alcanzo a entender que fue una especie de golpe en su cabeza y que además había estado enfermo desde hace mucho tiempo por lo que no podía ir a la escuela. A pesar de todo el chico de cabello negro no sentía ninguna molestia más allá de su aparente amnesia, su cuerpo se sentía bastante fuerte.

Me pregunto si será muy grave – Toco su cabeza, donde tenía una venda que le cubría su frente donde estaba supuestamente su herida.

Siguió avanzando y pudo divisar que, para su suerte, la panadería estaba abierta y estaba casi vacía, sin más reparo entro, tomo distintos tipos de panes y se acercó a la caja para pagar, donde pudo apreciar a un joven con un cabello algo rojizo y algo dormido que lo atendió de forma muy natural hasta que se percató de algo extraño.

- ¿Hans? – Pregunto el chico pelirrojo que atendía la caja registradora mientras lo veía algo dudoso - No sabía que te habías herido, sí que te tomas estas vacaciones muy al extremo mira que llegar a pintar su cabello y comprarte lentillas. – dijo esto último riendo un poco.

Frey retiró sus audífonos acomodándolos en su cuello para intentar analizar un poco la situación, ¿era algún amigo de su hermano?, lo mejor que podía hacer era ser amable pero no hablar mucho, quizás podía meter en problemas a su hermano.

- Disculpa, pero creo que me estas confundiendo con alguien más jeje – intento iniciar un juego donde actuó de forma muy seria.

- Oh… disculpa es que eres una copia casi exacta de mi amigo, claro sin el cabello negro y los ojos tan oscuros – menciono el chico metiendo todas las compras en una bolsa – Aquí tienes, espero que pases un buen día y vuelve pronto.

Luego de retirarse de la pequeña panadería, se puso sus audífonos y comenzó a seguir el ritmo de nuevo, esta vez la canción era TV on the Radio - DLZ, esta le gustaba mucho por la letra y sobre todo, porque era un poco más movida y fuerte, perfecta para volver a casa.

El reproductor de música que tenía y los audífonos habían sido un recuerdo de alguien que apreciaba mucho su hermano, le costó mucho para obtenerlos ya que lo tenia escondido en su habitación con mucho recelo, a pesar de que le dijo “¿para que quieres algo tan viejo?” al final se lo entrego bajo muchas suplicas y con la condición que los cuidara con su vida.

- But this is the begi… - Frey se detuvo en seco ya que sintió como alguien se le quedaba viendo de algún lugar, podía sentirlo, entonces se giró y pudo ver a un hombre con apariencia bastante descuidada sentado en una banca del parque que cruzaba la calle, quien le saludaba y no sabía la vergüenza que sentía el chico en ese momento al notar que alguien más posiblemente lo confundía con su hermano. Pensó en irse rápidamente en la forma de hablar con ese extraño, pero vio algo que se le hacía familiar y despertó su curiosidad haciendo que se acercara de forma casi magnética a aquel hombre.

-  Veo que mi pequeña amiga llamo tu atención – dijo aquel hombre que se veía muy sucio y descuidado, podía ser tomando por un vagabundo fácilmente.

- ¿Qué es? – Pregunto el chico sin quitarle los ojos de encima a ese objeto, parecía un palo de metal con una excelente decoración, la verdad, quería tocarlo y quitarse esas ganas que tenía por saber que podía hacer.

- Hey con calma chico, no pienso moverme de aquí, dejare que toques a mi amigo si me das un poco de pan, tengo mucha hambre – menciono el hombre mientras se frotaba el estómago.

- Aquí tienes dos, no puedo darte más, lo lamento. – le ofreció el chico, casi tirándoselos en la cara, no por descortesía en sí, más bien porque quería que el hombre aceptara el intercambio de una buena vez y la curiosidad lo mataba.

- Ok muchas gracias mi señor – Dijo con algo de sarcasmo- pero recuerda, ese objeto no es un juguete, es un arma y como toda arma cumple un solo propósito. – Mascullo con la boca casi llena mientras comía el pan como si no hubiera mañana.

- ¿Y cuál es ese propósito? – menciono el chico, intentando buscar el significado a sus palabras.

- Sencillo, Matar. – Dijo el hombre como si nada – No pareces asustado, ¿acaso estás acostumbrado al termino? – Menciono esto último de forma seca. Antes de que el chico pudiera responder la pregunta, fue tomando de la muñeca y casi termina tirando las bolsas con sus compras, cuando volteo a ver quién era, se dio cuenta que era su hermano quien tenía una cara muy enfada y parecía muy fatigado de correr.

Hans jalo a Frey lejos del parque y no respondía a las explicaciones que le daba el de cabello negro.

– Hermano no te enojes- intentaba decir Frey, la forma en como lo jalaba empezaba a lastimarlo – debo devolver esto – eso ultimo hizo que su hermano se detuviera por suerte, este volteo a verlo y le dio una bofetada en su mejilla sorprendiendo al chico de cabello negro quien simplemente acaricio la zona afectada por el golpe. Sin más su hermano lo miro de forma fulminante, por lo que se dirigió a devolver el artefacto a su dueño.

- Aquí tiene señor, disculpa por aquello… – Decía intentando ocultar las ganas de llorar que tenía en ese momento.

-  No me hubiera molestado que la tomaras, parece que fueras su dueño – menciono este viéndolo a los ojos– Niño, tienes un gran potencial y apropósito, esto se llama katana, seguramente abras visto alguna en la T.V.

- Ya veo… - Dijo mientras le devolvía una sonrisa. – señor, debo irme, pero antes… creo que la iglesia de la ciudad tiene un refugio, quizás puedan darle comida y abrigo. – luego de decir eso Frey se despidió del señor que le agradeció su recomendación.

Luego de devolver la espada a su dueño volvió con su hermano que lo veía de forma muy severa, pero para su sorpresa este le dio un abrazo que sintió muy cálido, al final no pensó en otra que dejarse llevar y corresponderle.

– Promete que nunca volverás a tocar un arma – le dijo Hans con un tono muy triste pero decidido.

- Te lo prometo…. – Susurro Frey mientras se sentía culpable.
« Última Modificación: julio 30, 2016, 03:03:28 pm por Yuuki Hachiken »

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2. Las consecuencias de tentar a un caprichoso. (parte 1)
« Respuesta #7 : julio 30, 2016, 03:09:08 pm »

Pov`s Hans


Te lo prometo…- dijo mi hermano menor con un tono algo apagado, ¿Acaso se había sentido demasiado culpable?, normalmente actúa como alguien torpe, pero… quizás me pase un poco, le debo una disculpa por el golpe que le di, no soy alguien violento, pero pierdo la cabeza cuando me imagino que le pudo haber pasado algo malo.

Seguí observándolo y analizando como actuaba, la verdad lamento ser algo tan frio con él porque creo que me duele más a mí que me lleve a esos extremos, el seguía caminando sin fijarse mucho en lo que tuviera al frente, por suerte no había nadie en las aceras y me tenía a su lado para cruzar las calle, en más de una ocasión lo detuve y luego rápidamente le acomode los lentes que los tenía algo desubicados, seguramente por mi golpe.

Durante el camino a casa el seguía tocándose la mejilla y mi sentimiento de culpa seguía creciendo, debía encontrar la forma de poder hacerlo sonreír de nuevo, la única idea que se me ocurre es…

- ¿podemos pasar a un sitio antes de volver? – Le dije intentando llamar su atención, lo cual parecía funcionar ya que volteo a verme. – es un lugar interesante, aunque no sé si quieres ir, escuche de unos amigos que ese sitio había abierto antes de salir a vacaciones. – intente lo más que podía en no dar tantos detalles para que se llevara una sorpresa.

- ¿Está muy lejos? Es que se pueden enfriar los panes… - Hacia referencia a la bolsa que llevaba consigo, pero creo que lo decía más para no caminar, era muy perezoso sobre todo en la mañana.

- Queda por aquí cerca, no tardaremos mucho. – Me acerque a él para ponerle sus audífonos que tenían forma de diadema, y el hizo como si fuera a corresponderme un abrazo, pero… se sonrojo un poco al ver que no era lo que esperaba, una vez que se los puse lo aprecie y le quedaban muy bien – Puedes escuchar mientras tanto para que no te satures por el ruido del tráfico, yo te guiare. – Tomé su mano que estaba bastante cálida a pesar de que hacia frio y comencé a guiarlo a donde quería llevarlo, sé que mi hermano tiene sinestesia oído/vista, es una condición sensorial que lo agota mucho y bueno… por suerte yo no la tengo, desde mi punto de vista no es algo practico, pero supongo que a él le gusta de cierta forma.

Volteaba a verlo de vez en cuando para asegurarme de que la cantidad de gente y el ruido que hacían no lo marearan, pero tenía la mirada en el suelo y… ¿eso que veo es un sonrojo en su rostro?, me detuve haciendo que se chocara contra mi pecho por el rebote de mi agarre, sí que estaba distraído, luego le quite los audífonos para preguntarle.

- ¿Qué sucede?, ¿tienes fiebre? – Movió su cabeza de un lado al otro con rapidez - ¿viste a alguna chica que te gusto?  – Al decirle eso abrió sus ojos de par en par y su sonrojo parecía intensificarse. - Quien lo diría… mi hermanito es todo un galán eh. – Una sonrisa algo burlona se dibujó en mi rostro mientras lo codeaba sin soltarle la mano, a veces me gustaba ver como reaccionaba a un poco de presión, eso suele hacer que se relaje y simplemente es algo de bullyng fraternal sin malas intenciones.

- ... – No podía escucharlo, estaba murmurando algo por lo cual intente acercarme más a él para escucharle.

Cuando estuve lo suficientemente cerca, sentí como tomo mi oreja y acerco su rostro para ponerme un puñado de nieve en las mejillas, la sensación era horrible, se sentía tan helado y pegajoso en mí que di un salto de sorpresa hacía atrás, cuando logré quitarme esa horrible sensación dirigí mi mirada hacia él, solo podía verlo riéndose en mi cara.

- Me lo debías por ese golpe en mi mejilla, idiota – No estaba enojado..., me lo merecía después de todo y su risa se me hacía algo contagiosa.

- Ja ja ja – intentaba reírme sarcásticamente para no perder la compostura, no quería parecer un niño pequeño haciendo el tonto en la calle al igual que mi hermano.

Luego de esa pequeña pausa seguimos nuestro camino sin ningún problema y en silencio, cuando por fin llegamos, sabía que en menos de un segundo mi gemelo saldría disparado adentro, evidentemente mi hermano era débil a los comics y demás cosas que eran algo muy lejano a lo que yo podría llamar entretenido, ante mis ojos podía verlo como un pequeño nerd en una dulcería de comics, esa era la mejor forma de describir la situación.

 Intente seguirle el rastro, pero se movía de un lugar a otro como si el lugar se fuera a incendiar y todos esos “tesoros” se perdieran, las pocas personas que estaban en la tienda me veían como si desentonara en el entorno por lo que tome asiento en uno de los sillones que había, el sitio tenía un estilo bastante grunger y parecía mas un bar que un lugar que se esperaría de ese sitio, tome una de las revistas que había en el sitio y comencé a leerla sin perder a mi hermano de vista, al ojear la revista me dio algo de risa ver como algunas personas se imaginan a las personas que tienen sincronización con la brecha como si fueran súper héroes, la realidad es que un “héroe” es lo último que se podría esperar de unos adolescentes con habilidades especiales…

- Hans, todos estos son tan interesantes, mira este – Tomo mi mano y comenzó a jalarme consigo, quería enseñarme de su hobbie de nuevo y aunque se me hacía algo aburrido siempre pretendía mostrarme interesado. – Esta es la colección de la línea vértigo y esta otra es…

-  Puedes llevarte los que quieras, es mi forma de pedirte disculpas por lo del golpe. – Interrumpí antes que me diera un discurso.

- Tonto, nunca me enojaría contigo, además golpeas como niña. – Menciono apenas dándole importancia al asunto. – además… para mi eres como un héroe, incluso mejor que estos – señalo los comics. – tu eres real y…

- Pero debes mantener tu promesa Frey. – Interrumpí de nuevo, intenté poner la cara de la forma más seria posible.

-  Ten-tengo una condición para eso… - Parecía como si una penumbra se apoderara de su rostro mientras pareciera… no me digas que está volviendo a insinuar aquello.

- ¿A qué te refieres? – Me comenzaba a preocupar.

-  … Hermano… si hoy en la noche haces lo que te pida, estaremos a mano y te juro que jamás tocare un arma en mi vida. – Dijo de forma muy seria y comprometida.

- ¿Eh?, pero yo siempre cumplo lo que prometo y te doy todo lo que pides, si fuera por mi dormiría solo en tu habitación. – Mi hermano inflo sus mejillas y antes de que dijera algo fui callado por las manos de Frey. En ese momento pude ver a dos chicas pasando al lado nuestro y susurrándose cosas mientras reían un poco, viéndonos de reojo y por mi cabeza cruzaron un montón de teorías de lo que estarían hablando de nosotros.

- Shhhh, cualquiera nos escucharía y diría que hacemos algo indebido –Dijo algo alterado y sin soltarme. – a mí me dan igual esas cosas, pero ya me hablaste que tú tienes tu “posición”. – Eso ultimo sonó con un tono burlón de su parte.

- ¿Acaso cree que ellas piensan que nosotros?...

– Estuvimos en algo como un asesinato o un robo – Menciono de inmediato y con un tono de nerviosismo en su voz.

Me di cuenta que tenía las manos de Frey tocando mis labios de nuevo, no sabía si lo hacía para fastidiarme o porque de nuevo esas chicas pasaron cerca a nosotros… no podía perder el chance de intentar molestarlo, de inmediato logre sacar un poco mi lengua y comencé a lamer un poco la palma de sus manos, la cara que puso no tenía precio, parecía petrificado y asustado luego de unos cinco segundos se giró y comenzó a caminar velozmente en dirección a casa, como siempre mi hermano actuaba de forma predecible, “siempre tan tímido mi pequeño hermanito” pienso mientras corro intentando no resbalarme.

Intentaba seguirle el paso, pero era imposible, cuando cruzo la calle, ya lo había perdido de vista y de la nada me choque con alguien.

- Disculpa – Dije con los ojos cerrados mientras me recuperaba del impacto, mi trasero se sentía algo frio por la nieve en la que caí sentado. - ¿estás bien?

- Oh, tú de nuevo. – Esa voz se me hacía tan familiar, no podía ser… era…por favor no…

- Hola Yoshi… - Hablé lo más calmado que pude, intentando evitar una mueca de desagrado en mi rostro, no me entiendan mal, el chico que tenía al frente mío, es un poco más bajito que yo, pero lo que no tiene de tamaño lo hace ser un dolor de cabeza, de cabello negro, ojos cafés oscuro, piel un poco blanca, pero con signos de que se dejaba dar mucho por él sol, ropa bastante ligera de color azul y con unos pantalones café que marcaban su genial tra…. olviden eso, este chico tiene una fama de ser un traficante de información en la escuela, es mejor a veces no tratarlo.

- ¿Qué haces por aquí? – Dijo empezando su habitual interrogatorio sin perder el tiempo.

- Estaba acompañando a mi hermano – Mencione de una forma algo cortante, no quiero hablar con él.

-  Entonces el chico que paso al lado mío de forma muy fugaz y tapando su entrepierna con unas bolsas no era un clon tuyo que se fugó del laboratorio de tu padre, que bueno saberlo. – Tenía una sonrisa muy perturbadora, estaba planeando algo seguramente.

- Si bueno… es que tenía muchas ganas de ir al baño supongo. – Las palabras de este chico resonaban en mi cabeza… ¿acaso él tuvo una reacción por lo que hice?

- Sabes, es muy curioso, el año pasado no tenías un hermano y ahora tienes uno que incluso parece ser tu gemelo, que familia más curiosa. – Dijo mientras me miraba de manera sospechosa.

-  Por favor puedes parar, me estas incomodando. – No quiero que siga indagando, es lo mejor.

- Bueno, última pregunta. – Ojalá sea la última, siento la necesidad de huir.

- Este año tuviste la intención de participar en la prueba de activación, ¿te sientes bien?, digo, quizás estés teniendo unos pensamientos raros, después de todo tu hermano mayor, Thorfinn, pudo haber tenido una reacción que paso a la historia y se convirtió en un genocida, me intriga mucho que podrán tener sus hermanos menores. – Dijo poniéndose un dedo en la mejilla haciéndose el interesado.

- No lo sé, no me interesa, además el ahora mismo está del otro lado de la brecha, supongo que para algo le servirá su habilidad. – Mencione con disgusto, no me gustaba tratar el tema de Thorfinn… él se volvió un monstruo a causa de su sincronización.

- Ok, supongo que eso es todo, gracias por la información. – Se acercó a mí para darme un abrazo que no correspondí porque sabía que si lo apartaba seria peor, pero sentí como sus manos bajaban por mi espalda y antes de que pudiera reclamarle, me lanzo un soplido al oído y se fue rápidamente.
 

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Capitulo 2: Las consecuencias de tentar a un caprichoso (parte 2).
« Respuesta #8 : julio 30, 2016, 03:10:04 pm »
- ¡Mi hermano es un idiota!… - refunfuñaba Frey enfurecido y sonrojado mientras corría con unas bolsas cubriéndole la entrepierna. – Me las va a pagar… tendrá que ser el doble o el triple de esto… - Mordía su labio mientras llegaba a su casa, sabía que no podía pasar de esa forma por su casa, su padre lo notaria y no quería tener una charla incomoda con el sobre su problemita en sus pantalones.

Su casa era gigantesca, la más grande de la colina del norte, que era un complejo de mansiones rodeadas de bosque y acompañado de un frio que era la insignia del lugar, por algo el lugar era llamado “La colina blanca”, aunque claro, a Hans no le gustaba ni un poco la idea de vivir en un lugar tan frió.

Frey tuvo una idea al acercarse a la pared del primer piso que estaba justo debajo de la ventana de la habitación de su hermano, lanzo las bolsas hacia dentro, aprovechando que la ventana abierta y se propuso a ir por el jardín de la forma más sigilosa que pudo, ya que no tenía idea de cómo hacer que su pene volviera a la normalidad, su idea era subir por las escaleras de emergencia, pero debía pasar por la piscina… que estaba en la entrada del jardín, por suerte él era el único en toda la casa que le da uso a las dichosas escaleras y a la gélida piscina en invierno ya que los demás veían como algo insano el meterse en ella con tanto frió, el plan era brillante salvo que… paso a alguien por alto, y solo pudo darse cuenta hasta que estaba agachado pasando por el borde de la piscina, su ama de casa, Sakuya quien lo veía algo sorprendido, seguramente creía que era uno de sus típicos juegos con su hermano, a pesar de todo Frey simplemente se giró e intento irse sin que esta se diera cuenta de su problema, Sakuya era una mujer joven de origen aparentemente asiático pero con facciones algo europeas, su cabello café y sus ojos color rojizo solo resaltaban su belleza, su edad era de unos 25 años e increíblemente se encontraba soltera, Frey lo supo cuando le leía las preguntas de una revista que repartieron por error en su casa, además era experta en tantas cosas que hacían su hoja de vida laboral un auténtico diccionario, tenía un talento en particular que más le gustaba a Frey, sus habilidades para usar los cuchillos era todo un espectáculo a la hora de cocinar, su padre la contrato específicamente por su actitud, gentil y servicial pero sobre todo, implacable con todas sus tareas y además por cuidar a los problemáticos gemelos.

-  Señorito, ¿le duele algo? – Menciono a lo lejos mientras veía como estaba agachado en el suelo dándole la espalda.

- N- no es nada Sakuya solo estoy practicando un poco, tu sabes algo de ejercicio es bueno para mantener mi cuerpo saludable y eso je je je – El chico de cabello negro reía nerviosamente intentando parecer lo más sutil posible.

- Permítame ayudarle señorito Frey, soy una experta certificada en entrenamiento y acondicionamiento físico. – Dijo casi como si sus ojos tuvieran llamas.

- Mierda, está determinada. – Frey termino pensando en voz alta pero luego se retractó y por suerte esta parecía no haberle escuchado. - Sakuya, no tienes que decirme señorito, dime solo Frey además… tú siempre tienes mi aprobación de 10/10 en todo. – espero que esto funcionara, Sakuya amaba ser elogiada – bueno, lo seria si esa fuente estuviera con agua fresca, ¿no crees? – “Por favor cae Sakuya…” pensó para sí mismo mientras señalaba a la distancia la fuente que estaba al otro lado del jardín.

-  Oh, inmediatamente lo hare seño… ¡Frey! – En eso se dispuso a hacer justo lo que le pidió.

 
Pov`s Frey


Intenté levantarme para ir rápido, pero me di cuenta como lo hacía todo en un tiempo menor al que había imaginado por andar intentando cubrirme todo el rato y al girarme me di cuenta como Sakuya se aproximaba hacia mí, tendré que usar el plan b.

- Frey, termine con la fuen… - Dijo antes de que me viera lanzarme a las aguas heladas de la piscina.

Gracias al frio mi problema se calmó, pero para mí mala suerte no tuve tiempo y me lance con mi ropa, apenas pude quitarme mis audífonos y mi teléfono para poder meterme lo más rápido que pude, claro, no esperaba que Sakuya viera eso como una devoción total al entrenamiento y comenzara a hacerme ir de un lugar a otro, le pedí que termináramos luego de un rato, pero parecía no querer escucharme, no sé cuánto tiempo paso pero al final me ayudo a salir y cuando me disponía a entrar a la casa, me detuvo de golpe.

- No puedes pasar, estas mojado. – Dijo severamente – Debes quitarte esa ropa, iré por una bata y unas pantuflas no tardo.

Luego de eso, se retiró como un rayo a buscar las cosas, luego de pensarlo un poco me di cuenta que tenía razón, si termino mojando algunos de los papeles de mi padre este no me perdonaría…,

Si más empecé a retirarme la ropa, fue algo difícil porque parecía pegada a mi cuerpo y a pesar de que no tenía tanta protección para el frio como mi hermano me costó un poco, cuando por fin logre sacar mi camisa que apropósito era de un color verde con unas líneas negras a los lados, me quite mis tenis y mis calcetines, cuando estaba retirando mi jean de color negro pude notar algo en el reflejo de uno de los cristales de la casa, ciertamente nunca antes lo había notado pero ahora que no tengo los lentes puestos y mi cabello se veía distinto por la luz del día haciendo que se viera un poco más claro, note que me parecía mucho a Hans, ya sé que somos gemelos y es natural que nos parezcamos, la diferencia era lo que estaba en mi cabeza que no era más que venda en la frente, producto de un incidente que ni yo recordaba bien pero me concentre en lo que llamaba mi atención, ¿Acaso Hans tendría la misma forma que yo sin tanta ropa?, no recuerdo haberlo visto antes ya que nos despertamos en horas distintas y bueno… si he tocado su cuerpo mientras dormimos…. ¿Qué estoy pensando?, observé mi mano y vi mi reflejo, estaba totalmente rojo de la vergüenza, luego de un rato observándome y dejándome llevar por esa idea que tenía antes, decidí quitarme completamente los pantalones, pero lo hacía lentamente… estaba viendo mi reflejo imaginándome que el idiota de Hans estaba obligado a hacerlo para mí por lo que había hecho antes.

- Aquí tienes tu bata – Dijo mi estimada ama de llaves haciéndome dar un pequeño salto por la sorpresa ya que estaba inmerso en aquellos extraños pensamientos, no entiendo como lograba siempre acercarse sin que pudiera notarla, era todo un ninja.

- Gr- gracias Sakuya. – Luego de ponerme la bata, intenté ingresar a la casa, pero fui detenido de nuevo por Sakuya quien me señalaba debajo de la cintura algo.

- Dije TODA la ropa jovencito. – Menciono regañándome y sacando su lado más severo.

- Déjame algo de decencia Sakuya… - Dije muy avergonzado.

- Eso debiste pensarlo antes de hacer entrenamiento táctico de una simulación de combate marítimo en agua bajo cero con ropa casual – Menciono rápidamente, ¿enserio esto era una categoría de entrenamiento?

- Esta bien, pero date la vuelta. – Hice una señal con mi dedo en forma de circulo y ella obedeció, cuando se dio la espalda comencé a retirarme mi bóxer debajo de la bata, pero… pude ver algo que estaba del otro lado del cristal que anteriormente me reflejaba, había algo escrito en el, obviamente invertido, intenté descifrarlo y leí.

“Porque no usaste aquel boxer negro que te queda tan bien? :3”

Fin Pov`s Frey

 

Pov`s Hans

 

Me encontraba en mi blanca habitación y acostado en mi cama de espalda, lo que acababa de ver casi me llena la cabeza de pensamientos impuros y además decidí hacerle una broma a Frey, seguramente ahora esta avergonzado y leyendo sus comic para intentar sacarse ese sentimiento de que alguien lo observaba mientras se cambiaba de ropa, pero se veía tan bien… a pesar de que no podía verlo totalmente, esa imagen mental de mi hermanito con su cuerpo mojado y solo usando su ropa interior de color verde que estaban bastante pegada a su cuerpo por la humedad, dándome una imagen completa de cómo se veía casi sin él y no me costaba imaginarle ya que es mi gemelo después de todo, pero no podía saber todos los detalles y me puse algo rojo al pensarlo… ¿desde cuándo soy un pervertido?, pero no podía negarlo, esos pensamientos invadían mi mente, seria genial poder verlo de nuevo en ese estado pero… un frio infernal me invadió, seguramente alguien dejo la ventana abierta, cuando me disponía a cerrarla pude notar la bolsa con los comics y los panes que cargaba mi hermano, la comida seguía cálida y pensé en tomar la iniciativa de llevárselos, como es costumbre al estar en casa me gusta llevar ropa más ligera por lo que me dispuse a cambiarme, decidí ponerme unos pantalones y una camisa de lana negra, lo suficientes para mantenerme cálido, aunque la casa tenia calefacción cada vez más sospechaba que mi hermano la apagaba, luego me puse mis tenis y me disponía a salir pero fui derribado por alguien que entro de golpe haciéndome caer al suelo y dejando las bolsas a un lado.

- Hans… tu… - Decía Frey de forma agitada, pero ¿Qué era esa expresión desafiante que tenía en su rostro?

- Con que te gustaba verme en ropa interior eh… - Avanzo hacia mi mientras estaba semi desnudo con su bata abierta y cerró la puerta detrás de si con seguro - querías verme con esto puesto ¿no? – No podía evitar verlo de reojo y sabía que se daba cuenta que admiraba su boxer negro y no tenía nada más de ropa además de la venda de su cabeza una vez que tiro su bata a un lado, ni siquiera unas pantuflas y al ver su cabello seguramente seguía con el cuerpo helado, se comenzó a acercar a mí cada vez más lo cual me ponía nervioso.

Estaba condenado, no podía moverme, no podía dejar de verlo, quizás este sería el final del yo tal y como lo conocía.

Yuuki Hachiken

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Capitulo 3: Deseos, deberes y mentiras (parte 1)
« Respuesta #9 : julio 30, 2016, 03:13:04 pm »


Pov`s Hans
 

Mi hermano se encontraba prácticamente desnudo al frente mío y con cada paso parecía querer ponerse encima de mí, yo intentaba hacerme el desatendido de lo que veía pero era inevitable… su ropa interior húmeda no dejaban nada a la imaginación y podía sentir como todo mi rostro parecía invadido de sangre hirviendo, no podía quitarle los ojos de encima… y me sentía hipnotizado por su sonrisa provocadora y su cabello que estaba más desordenado de lo usual, a diferencia mía la piel de mi hermano era mucho más clara porque se dejaba dar menos del sol y de alguna forma sentía que representaba casi al invierno, si dejaba que se me acerque esto podría terminar muy mal, debía calmarme y dejar a un lado los impulsos de adolecente que me estaban dominando, solo tenía que enfocarme en cuidarlo nada más.

¡debe ser una broma!, todo esto no es nada más que una jugarreta de mi hermanito y yo estoy mal interpretando todo, el no sería capaz de intentar tentarme o…

- F…Frey creo que se te olvido cambiarte … de ropa, podías pescar un resfriado y los abrazos pueden esperar, ¿no crees? – Me sentía algo mareado y parecía estar embriagado por la figura de mi hermanito.

- Prometiste qué harías cualquier cosa que yo te pidiera hoy en la noche y bueno… - Se acercó a mí, poniéndose encima y sin hacer contacto con mi cuerpo por suerte evito cualquier escape posible que tuviera, no quería imaginarme como mi cuerpo se estremecería ante su tacto, sobre todo porque su cuerpo seguía frio y eso haría que tuviera todas las de perder. – Creo que se me ocurren ideas ahora mismo, pero… no estoy seguro. – Dijo mi hermano con una sonrisa pícara en su rostro.

El tiempo pasaba y podía sentir como me estaba observando y analizando sin mover un solo musculo, cerré mis ojos por lo incomodo que me sentía conmigo mismo, pero fue peor porque me imaginaba que haría, pero lance un suspiro, no quería perder lo poco que me quedaba de calma.

- Hans… ¿quieres calmarte? …- Me dijo con un tono muy tranquilo – Respira, estas poniéndome nervioso a mi también… acaso crees….

- Y… ¿que deseas hacer? – Le interrumpí rápidamente rindiéndome a cualquier cosa que se le ocurriera en la cabeza.

- Quiero ver que tienes aquí. – Sin siquiera dejarme responder, tomo mi camisa y comenzó a subirla, logrando tapar mi visión ya que me cubrió mi cabeza, no me gustaba esto, comencé a forcejear, pero solo logré atorarme con mi camisa de lana entre mis hombros y mi cabeza… todo esto solo hacía sentirme más nervioso y esto no ayudaba a calmar el calor que sentía en mi rostro ya que el contacto con mi camisa de lana lo incrementaba más, me sentía sofocado.

- ¡Basta! – Levante la voz haciendo que se detuviera y a pesar de que no podía verlo supuse que lo asuste. -…estoy atorado…- Dije con mucha vergüenza.

Estaba en silencio, no podía verlo y me preocupaba que estuviera pensando… él podía ser rey de las imprudencias cuando se dejaba llevar por la curiosidad de descubrir algo, en eso se parecía bastante a mi padre y a pesar de que yo podía negarme a lo que hiciera me alegra ver que descubría, a pesar de toda la intriga de mi hermano podía ser fácilmente aplastada por mi enojo y eso no solía pasar muy seguido.

- ¿Frey?... – Intentaba liberarme de la camisa de lana que se había convertido en mi prisión, pero no lograba escapar. – vamos, no me digas que te tomaste enserio las cosas. – reí nerviosamente al final.

De la nada sentí unas manos tocando mi pecho y acariciándolo con delicadeza, por instinto me tensé e intentaba forcejear para liberarme, pero mis brazos estaban atrapados por mi camisa hacia arriba, los dedos de mi hermano eran fríos, pero no tanto como espera… parecía que se había frotado sus manos para que fuera menos tortuoso para mí, a pesar de todo me di cuenta que no me tocaba con perversidad y no se concentraba en mi cuerpo sino más bien en mi camisa.

- Quédate quieto, intento liberarte. – Dijo mi hermano intentando calmarme para que su labor se hiciera más fácil. – sí que te enredaste. – note como se sentó un poco sobre mi estómago sin causarme mucho dolor y lentamente la camisa comenzó a ceder.

Cuando termino de retirarlo por fin pude respirar en paz y pude apreciar a mi hermano encima de mí con la camisa entre sus manos, le hice un gesto de agradecimiento y sin pensarlo tire la prenda a un lado, como no tenía mi camisa puesta se me quedo viendo y lentamente se apreció a tocarme de nuevo.

- Tu cuerpo es distinto al mío… - Parecía algo desilusionado al darse cuenta. – el mío es bastante flácido, creo.

- No digas eso, solo estoy en buen estado físico porque en la escuela me entrenaron luego de la prueba de sincronización. – Suspire un poco ante el poco sentido común que tenía mi hermano, pero era comprensible en su situación. – eso fue antes de las vacaciones y no fue nada divertido.

- Me gustaría que me hablaras más de la escuela, espero ir algún día contigo.

- Algún día podrás hermanito, no te desanimes. – Me levante un poco y le di un abrazo que lo único que consiguió fue que me acostara de nuevo de golpe por el frio que todavía tenía su cuerpo.

- Sabes, si alguien nos viera de esta forma ahora, no se imaginaria que yo fuera el menor de los dos. – Decía mientras sonreía un poco, me gustaba ver esa sonrisa y más ahora que lo tenía tan cerca.

- Bueno si te aburres de ser el menor, no veo el problema, pero supongo que tendré que ser igual de caprichoso que tú y tendrás que darme cualquier cosa que te pida. – lo dije de forma muy infantil como si lo estuviera imitando, la verdad no me sentía nada incomodo en la posición que estaba, aunque podía sentir su trasero bastante bien.

Mi hermano reía un poco mientras intentaba hablar y sin bajarse de mi me toco la nariz con su dedo, en estos momentos no podía hacer nada más que corresponder su gesto y disfrutar la situación, no recordaba cuanto tiempo llevaba solo… sobre todo desde que nuestro hermano mayor mando todo al demonio y nos abandonó.

- Mmm… mejor no, me gusta que me cuides –Dijo con mucha alegría haciendo que una sensación de autoestima recorriera mi pecho – aunque tienes un serio problema con golpearme. – Inflo sus mejillas y sentí como mi autoestima decía “Adiós” ….

- Ya te pedí disculpas, si tanto te molesta puedes golpearme. – Me separé de mi hermano y me senté al frente suyo dispuesto a recibir mi golpe. – Hazlo rápido.

-          Está bien si eso quieres. – Dijo dispuesto a cumplir con lo pactado – Pero luego no te arrepientas…. no soy como tú que pega suavecito.

-  Solo hazlo. – Dije sin vacilar y cerrando mis ojos.

 

Fin pov`s Hans

 

Pov`s Frey

 

¿El de verdad piensa que lo voy a golpear?, jamás podría hacerle daño a mi hermano… siento que sin él no podría siquiera seguir mi vida ya que cuando me estaba recuperando me trato de una manera muy especial y jamás me dejo solo a pesar de que estaba de vacaciones, ahora que lo tengo al frente mío y de esta forma en la que demostraba que estaba arrepentido, me di cuenta que quizás él estaba exagerando un poco las cosas… si es cierto que odiaba que me pegara pero también fui muy imprudente, a pesar de todo incluso me premio llevándome a aquella tienda de comic y comprándome lo que quería, él no se imagina cuanto lo quiero y bueno… estuve buscando formas de demostrarle cuanto lo quería, si es cierto lo que mencionaba aquel manga de aquella zona “prohibida” de la tienda, existía una manera de hacerlo aunque cuando lo leí no lo podía creer, eran dos chicos de nuestra edad en una historia complicada pero creíble donde ambos demostraron su fortaleza y cuanto se querían dándose un…

Me acerque a mi hermano con algo de nervios intentando evitar cometer algún accidente, en mi cabeza me imaginaba demasiadas maneras en la que esto podría ser mal, cuando me sentí seguro tome su rostro con mis manos lo más suave que pude y lo bese en los labios, aunque en el comic parecía algo más desenfrenado y extraño, apenas los toque, pero se sentía muy bien cuando relamía sus labios, me concentraba en la sensación mientras además tocaba su cuerpo, ya me podía imaginar por un instante que en cualquier momento mi hermano reaccionaria y me golpearía, a mí no me molestaba correr el riesgo y este momento era lo mejor para mí porque después de todo… era mi primer beso y se lo estaba dando a la persona que más quería… aunque no conocía a nadie además de mi hermano…

 No sabía cuánto tiempo había pasado, ni me interesaba ya que estaba disfrutando cada segundo y mi hermano no me decía nada, sus labios tenían un sabor algo dulce y aunque lo estoy haciendo algo torpe se siente muy bien, en un momento pude notar como mi hermano giro su rostro con brusquedad luego de no haber hecho nada.

-  Frey… - Dijo mi hermano con un sonrojo muy evidente en sus mejillas, la verdad esperaba que estuviera enojado.

Sabía que me regañaría una vez que dejara de besarlo, tome fuerzas y le dije lo que sentía… debía ser ahora o nunca.

- Quería que fueras… mi primer beso. – dije rápidamente- ¿tenía que ser con una persona que amara no? – Estaba apretando mis puños con la esperanza que entendiera lo que le quería decir. – me… me gustas hermano.

De nuevo, ese maldito silencio incomodo que parecía durar horas, ambos nos mirábamos y me costaba cruzar miradas con él, quería decir tantas cosas, pero no sabía que pensaba, quería que dijera algo, cualquier cosa.

- ¿Qué va a saber un niño de amor? – Dijo de forma muy cortante y mirándome de forma fría, sentí una sensación vacía en mi pecho y un dolor que parecía venir de esas palabras.

- No estoy bromeando, es lo que siento simplemente déjame expli… - Me lanzo una almohada en la cara interrumpiéndome - ¡¿Por qué…. no me estas tomando enserio?! – Dije gritándole mientras tomaba esa almohada que me lanzo para cubrir mi rostro, estaba intentando esconder las lágrimas que comenzaron a brotar de mis ojos y el llanto que sentía que se acercaba.

- Cálmate, no deberías reaccionar de esa forma, ¿ya tuviste tu primer beso no? – Decía Hans con ese tono de voz que ahora se me hacía tan molesto.

- Realmente eres un total imbécil, “¿Que va a saber un niño de amor?”, cuando eres mi gemelo... ¡tenemos la misma edad demonios! – nunca antes le había levantado la voz de esa forma, pero me sentía invadido de rabia - ¡mejor di de una vez que no te gusto! – No podía mirarlo a la cara, sentía un agujero en mi pecho.

El parecía indiferente y me miraba como si solo estuviera haciendo un berrinche.

-Claro que sé que somos y gemelos, por eso mismo esto que hicimos es algo que puedo pasar, digo, después de todo es solo un beso, pero no puedo permitir que te enamores de mí hermanito, bésame cuanto quieras, pero te aseguro que no llegaras a nada. – Menciono de forma muy seria, lo sabía, me odia y no es capaz de decírmelo en la cara.

- Tuviste suerte, jamás besaría a un imbécil como tú de nuevo. – dije antes de levantarme e intentar…. huir de esa habitación, estar ya con el me hacía sentir horrible.

Antes de que pudiera levantarme por completo me tomo del brazo con fuerza y me hizo girar a verlo de nuevo con algo de brusquedad.

- Frey, no puedo dejarte ir. – Dijo con severidad… luego de esto ¿se atreve a darme ordenes?

No sé qué quería, solo quería irme de ese lugar y ocupar mi habitación, ese cuarto que no visitaba de noche porque sentía un mal presentimiento cada vez que intentaba conciliar el sueño y tome como costumbre dormir junto a mi hermano, pero ahora mismo lo único que quiero es alejarme de él por un tiempo.

- Te dije que no quiero que te vallas, quédate aquí conmigo. –No me soltaba y luego me jalo hacia él, haciendo que mi rostro chocara su pecho con fuerza, podía sentir sus latidos… eran muy relajantes.

- ¡Suéltame, no quiero hablarte idiota! – le grite enfurecido, pero… me comenzaba a sentir cansado de la nada…. Mi cuerpo se sentía muy agotado.

Antes de que pudiera darme cuenta estaba cayendo dormido y antes de que mis ojos se cerraran, pude ver algo que estaba en la muñeca de Hans… ese objeto con forma de brazalete… lo conocía, pero estoy seguro que nunca lo había visto antes… ¿Cuándo se lo puso?


Fin pov`s Frey

 


Yuuki Hachiken

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Capitulo 3: Deseos, deberes y mentiras (parte 2)
« Respuesta #10 : julio 30, 2016, 03:14:42 pm »


Pov`s Hans
 

Vi a mi hermano totalmente dormido mientras lo abrazaba en la cama y me di cuenta que tenía unas lágrimas en sus ojos que se me hacían totalmente desagradables.

- Realmente eres impredecible – Una sonrisa falsa se dibujó en mi rostro. – cada día estas creciendo más rápido, pero sigues tomándome por sorpresa.

Estaba contemplando lo que acababa de hacer… tuve que noquearle de nuevo para que no hiciera una imprudencia, aprecie su cabello hecho un desorden, su expresión de querer llorar… esas leves lágrimas, ¿Por qué tienes que hacérmelo todo más difícil?, lo acomode en mi cama, bueno, en nuestra cama ya que se había adueñado todas las noches de la toma de decisiones, pero… ¿Cómo?, no debía abrirme de esa forma a el ya que no es lo que acorde con mi padre, no podía volverme blanco con él, solo debía fingir… no después de lo que ocurrió en ese día y no podía permitir que él se volviera como mi hermano mayor.

Durante todo estos días me hice a la idea de que debía dejarlo inconsciente para poder hacer esto de la manera menos sospechosa posible pero por suerte no se percató que había usado mi sincronización con la brecha, quizás porque nunca se la había enseñado como tal, saque de debajo de mi cama unas pastillas y luego abrí su boca para meterlas de golpe, pero… antes de eso no pude evitar, darle un beso, no uno normal como el que me había hecho, mi hermanito no sabía nada de besar, yo quería sentir su lengua, su sabor y sobre todo disfrutaba tener el control de la situación, eso era algo que me encantaba totalmente al finalizar con mi juego de “ser un buen hermano”, le puse las pastillas en la boca y me asegure que se las tragara, luego de eso me retire de la habitación sin tener cuidado por el ruido, después de todo, no se levantaría en un buen rato.

Cuando salí de mi habitación, cruce el pasillo que seguía con pilares de papeles y alguno que otro en el suelo, luego baje las escaleras y llegue a donde estaba mi padre, sentado en su escritorio revisando unos documentos…

- Ya cumplí con lo que querías papá – Dije de la forma más calmada posible y sin entrar en tantos detalles.

- Me alegra mucho hijo, estoy muy orgulloso de ti. – Menciono girándose y dándome una sonrisa muy descarada.

Esa sonrisa que me desagradaba tanto en muchos niveles… ya que significaba que no había conseguido su aprobación y no se atrevía a decirme en que había fallado.

- ¿Cuánto tiempo más debemos seguir contando con esto? – Me sentía ya asqueado de toda esa situación, quería acabar con esto, sentía que no podía respirar de imaginarme que incluso luego de mis vacaciones tendría que seguir con la farsa.

- Realmente parece que te interesa mucho sacar toda la información posible… de esa cosa que se hace llamar tu “hermanito”. – Dijo con la misma sonrisa que me desesperaba mientras hablaba de mi hermano menor.

-  No es una cosa es más…. –mi voz comenzaba a dudar – algo que debemos arreglar. – dije al final lo primero que se me ocurrió.

- Sigue siendo nuestro objeto de estudio y agradezco mucho tu colaboración. –después de decir eso siguió dedicándose en el trabajo que hacia – por si te interesa, según estos datos podemos seguir sacando la energía que necesitamos, la pregunta es, ¿Es infinita?, ¿Tendrá algún tope?, deseo encontrar ese punto de quiebre para asegurarnos que no representara una amenaza – no mostraba ni un ápice de arrepentimiento en sus palabras.

Mi padre me miro de reojo mientras esperaba una respuesta.

- Sabes que estamos intentando evitar una calamidad.

-  La verdad… al principio me aterre por lo que encontré ese día en tu laboratorio, pero luego de ver de lo que es capaz de hacer… - dije tragando algo de saliva – por el bien de la memoria Natasha que en paz descanse, es mejor que logremos controlarle.

-  No creo que simplemente debamos preocuparnos por lo que pueda brindar con su conciencia activa, sea peligroso o no, después de todo… - Con su mano apretó un botón debajo de la mesa el cual abrió una puerta que dejaba ver unas escaleras que bajaban hasta perderse en la oscuridad. – no todos los días contamos con un descubrimiento de este calibre, nos aseguraremos que no se vuelva otro error como Thorfynn.

Luego de seguirlo mientras descendíamos, llegamos a un ascensor que bajo bastante rápido hasta llegar al lugar que encontré por error al principio de mis vacaciones, el laboratorio de papá… luego de pasar por altos niveles de seguridad, limpieza y autentificación de identidad, se abrió ante mí un lugar plagado de máquinas autómatas de todo tipo que iban de un lugar a otro, con una gran variedad de diseños, algunos con estilos animales, humanoides o simplemente brazos que llevaban cosas de un lugar a otro, parecían demasiado ocupados y con un propósito definido, avanzamos hasta que tuvimos que rodear unos escombros y al final entramos a un lugar protegido donde logramos ver atreves de una vidrio muy resistente lo que parecía el terreno testigo de una gran tragedia.

Las paredes seguían adornadas de sangre y grietas, había polvo que todavía generaba una especie de viento que era ilógico, tomando en cuenta que todo el complejo se encontraba sellado, en el centro de todo esto, una gran mancha negra que era el protagonista de todo el escenario, era nada más y nada menos que lo que alguna vez fue el lugar donde estuvo la doctora Natasha, la mano de mi padre fue víctima de un hecho catastrófico.

Mi padre puso su mano mi hombro y logro sacarme de mis pensamientos.

- Tranquilo, no fue tu culpa. – Me sentí alegre al escuchar esto y claro, una parte de mi seguía alegre que pese a esa tragedia como beneficio. la relación con mi padre había mejorado mucho y ahora, el confiaba en mi para cuidar su secreto y su grandiosa misión de intentar entender las anomalías que afectaban a la tierra gracias a esa extraña brecha.

- Gracias papá, me alegra mucho que confíes en mi -  Dije sonriéndole mientras en ese momento… mi sonrisa se borró porque podía imaginarme por un segundo la expresión triste de Frey…

- ¿Sucede algo?, puedo ver que tienes dudas. – Mi padre se mostró con firmeza, como si pudiera saber que pensaba.

- Solo quiero saber… ¿realmente Frey es tan terrible? – Quería saber si lo que hacíamos era lo correcto en sí, en las dos semanas que llevamos “dejándolo libre” no ha mostrado una sola pizca de parecer algo amenazante que podría aniquilarlo todo a su paso, a diferencia de mi hermano mayor.

- Tú viste lo que hizo, el mismo no pudo controlar lo que era y borro del mapa a esa pieza – dijo de nuevo con esa cara de póker y refiriéndose como pieza a la doctora.

- Se llamaba Natasha y era tu novia… me la imaginaba como una madre y ese…. - Apretaba mis puños con fuerza aguantando mi cólera, no podía tener piedad con Frey, él se lo merecía después de todo le hizo daño y ahora nunca volverá.

En ese momento recibí un abrazo de mi padre que me tomo por sorpresa y evito que derramara unas lágrimas, por alguna extraña razón, su cuerpo no se sentía cálido era casi como si abrazara a una almohada dura, en ese momento pude ver como en uno de los monitores de la pantalla superior, aparecía una imagen de alerta y seguidamente, una alarma comenzó a sonar en todo el laboratorio, mi padre me separo bruscamente y comenzó a ver qué ocurría.

- Alguien está entrando en el perímetro y usa un dispositivo ilegal, posiblemente un arma de sincronización. – Hablo de forma seria mientras se sentaba en un sitio que parecía un centro de mando.

- ¿Un arma de sincronización? – Pregunte rápidamente mientras me preparaba para cualquier orden de mi padre.

- Lo que llevas en tu muñeca es tu forzador de sincronía con la brecha, te ayuda a sacar una porción de tu potencial psi junto con tu capacidad física, en tu caso es…

- El mío es… algo que no entiendo muy bien. – Acaricie mi nuca al no tener el control de mis cualidades- bueno como todavía no hago la prueba extensiva no conozco su nombre y su ciencia, pero luego de practicar puedo controlar la atmosfera de una zona y la presión en ella. – Dije demostrando mi valía y talento ante mi padre.

- Si y es realmente útil pero un arma de sincronización es básicamente el resultado de forjar un arma con un niño con las capacidades que tú tienes, pero que llega a un grado que está lejos de un novato. – Eso ultimo me hizo sentir totalmente frio, ¿Qué clase de persona usaría a un niño como un material para crear un arma? – Es algo que se está desarrollando desde hace años al parecer y han logrado avanzar en eso lo suficientes para darles un uso bélico, lo curioso es que el potencial se exprime con el dominio del objeto gracias a su portador.

-Eso es algo terrible – Dije mientras sentía una sensación helada en la espalda.

- Es progreso, algunas cosas deben hacerse para que el mundo siga funcionando. – Luego de terminar de decir eso me entrego un dispositivo nuevo para mí brazalete – Esto lo termine de desarrollar y es exclusivo para ti, úsalo bien y no me decepciones – Sonrió al final lo cual me animo más.

- ¡Cumpliré totalmente con la orden! – Dije animándome, cuando papá me elogia de esa forma no tengo oportunidad de fallar, tome la mejora que me dio y pude sentir una pequeña molestia al adaptarlo a mi brazalete, pero no era nada que me pudiera impedir seguir con mi tarea.


Fin pov`s Hans

 

Mientras tanto en la mansión, una joven muchacha se encontraba intentando despertar a Frey que se encontraba totalmente inconsciente y no respondía, a lo lejos se comenzaban a escuchar pasos alrededor de las ventanas a pesar de que era de medio día no se veía nada ni a nadie hasta que las ventanas se rompieron y unas personas con unas armaduras modernas de color negro comenzaron a asegurar el perímetro y revisaron todas sus habitaciones en tiempo record, además eliminaron cualquier elemento sospechoso y cámara en el proceso, cuando por fin se encontraron con la habitación donde estaba Frey y Sakuya, derribaron la puerta sin mucho esfuerzo y observaron a la joven dama y al chico que se encontraba inofensivo en la cama. Uno de los hombres se acercó a la chica y se arrodillo ante ella.

- Lugar exterior y planta visible de la mansión asegurado – Dijo el hombre sin levantar la mirada. – estamos para servirles mi señora.

Sakuya solo se acercó con un gesto de desaprobación y pregunto.

- ¿Trajiste mis cosas no? – Cuestiono de una forma seria sin perder la compostura.

- Yo las traigo – Menciono una voz que se encontraba detrás de todas esas personas – tiempo sin verte eh, ¿qué tal la pasaste en estas dos semanas?, Jack te extraño mucho.

- Mueve el culo “Charlie el vagabundo alegre” y dame mis cosas. – Dijo la ama de llaves cambiando totalmente su forma de ser, sin más se arregló el cabello hacia atrás con una liga y rasgo su vestido para cambiarse en ese sitio sin el más mínimo pudor, colocándose un traje muy ajustado que a pesar de verse muy apretado parecía brindarle una buena movilidad – mucho mejor, y ahora. – “Charlie” le entrego un rifle bastante grande el cual ella cargo con seis balas que tenían un aspecto muy extraño.

- ¿Crees que necesitas usar las seis balas hoy pequeña Sakuya? – Menciono “Charlie” con un tono burlón – ten en cuenta que solo tenemos dos objetivos y ya aseguramos el primero, también toma en cuenta que Jack necesita esparcir un poco de justicia. – menciono mientras sacudía ligeramente su bella katana. – eh mira Jack, aquí está el amiguito que hiciste el otro día – se acercó a Frey y comenzó a observarlo de un lado a otro de forma curiosa y lo tocaba un poco con la funda como si fuera un cadáver - Este chico parecía que podía durar más la última vez que le vi y eso fue esta mañana, le dejare algo de entretenimiento – acerco el filo su katana  a su brazo y le dio una pequeña corte que comenzó a emanar un miasma oscuro, al entrar en su cuerpo esto hizo que Frey se retorciera de dolor sin despertarse– Esto es por las dudas, espero que sobreviva y a todo esto… ¿Por qué no tiene ropa?

Sakuya intento pensar en una respuesta a eso, pero sin poder ocurrírsele nada simplemente prefirió ignorar la situación.

- Bueno, vamos a cazar ¡eso a mí no me importa! - dijo Sakuya guiando a lo que parecían ser sus tropas por la mansión.

-Llévenselo y asegúrenlo, está incapacitado y no se levantará, Jack no es muy amable con nadie que cae en su conjuro eh – “Charlie” puso la katana en su funda y siguió a las tropas que parecían emocionados por la presencia de Sakuya – Jack y yo tenemos a una presa más grande.

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Capitulo 4: La verdad en el miedo. (parte 1)
« Respuesta #11 : julio 30, 2016, 03:17:14 pm »


Pov`s Frey

Al abrir mis ojos mee encontraba tendido en un lugar oscuro que apenas podía identificar, a pesar de todo sentía que el sitio era extrañamente familiar y de verdad sabía que no recordaba haber estado en un escenario como este antes y de cierta forma me desagradaba al punto de hacerme sentir enfermo del estómago, al observar a mi alrededor solo podía apreciar con dificultad mi casa pero en total penumbra y con una sensación desoladora, era como si algo no estuviera en su lugar, no podía ver nada más allá de diez pasos de mí y eso me hacía sentir totalmente desorientado.

- ¿Dónde estoy?… - Hablé claramente en voz alta, esperaba alguna clase de respuesta en esa penumbra y me imaginaba que me había quedado dormido hasta tarde, al no escuchar a nadie me hice a la idea de que me encontraba solo en la casa y eso se me hacía muy extraño ya que siempre me dejaban al cuidado de Sakuya o mi hermano.

Avance lentamente por un pasillo, el piso se sentía muy frio al punto que parecía lastimar la planta de mis pies, cuando desperté seguía solo con mi bóxer, esto lo hacía más extraño ya que las pocas veces que dormía con tan poca ropa, mi hermano se encargaba de ponerme un pijama, lo sabía porque solía hacerme el dormido para que se viera “obligado” a hacerlo, ¿Por qué se preocupaba por algo tan banal como eso?, a veces no entiendo a mi gemelo.

Miré las paredes y pude reconocer el tapizado con algo de dificultad ya que la oscuridad me dificultaba la vista, si no estoy mal este pasillo era el que conectaba las habitaciones de la segunda planta de la casa lo cual quería decir que de alguna forma logre abandonar mi habitación y desperté en otro sitio de la casa.

Seguí caminando con algo de miedo hasta que casi me caigo a un vacío si no fuera porque logre sostenerme a algo, fue entonces cuando me di cuenta que llegue a lo que se suponía que eran las escaleras centrales de la casa que conectaba con el salón principal, me senté en uno de los escalones para tomar un pequeño descanso.

Me tome el tiempo suficiente para pensar un rato mientras acariciaba mis piernas y brazos, era increíble el frio que sentía y parecía que llegara al centro de mis huesos, penetrando mi carne como si esta no estuviera y haciendo sentir mi piel como si fuera una servilleta húmeda, intentaba ser fuerte, tal y como me había enseñado mi hermano y me esforcé lo más que pude en intentar asimilar lo que vi antes de quedarme dormido, junte mis manos y tape mis ojos con presión, de alguna forma eso me hacía sentir concentrado cada vez que intentaba resolver un problema, me daba vergüenza hacerlo ante mi hermano pero como ahora estaba solo no sentía ninguna clase de restricción.

Recuerdo que lo último que hice con mi hermano…me atreví a besarlo y luego de eso me rechazo… quizás pudo haber tenido un poco más de tacto pero no podía evitar sentirme enojado con él y conmigo mismo, luego intente escapar pero me detuvo de forma brusca… además alcance a escuchar como susurro algo que no entendí pero eso fue en el instante en el que mi cuerpo perdió sus fuerzas y antes de caer en mi sueño, lo último que vi fue ese extraño brazalete que no había visto nunca, pero que no llevaba consigo cuando estábamos besándonos.

No podía llegar a nada concluyente, pero, cuando nos besamos si a él le desagradaba la idea de que me gustara, ¿Por qué su rostro estaba tan sonrojado?, sé que no somos iguales, pero yo reconozco que me pongo igual cuando él me hace sentir especial, además si quería que me detuviera fácilmente podía apartarme y terminar con el beso, pero no lo hizo…

- ¡Hans, ya no estoy enojado contigo, responde! – Grite mientras intentaba buscarlo en la oscuridad, algo me decía que no estaba solo, con mis manos intentaba ubicarme mientras bajaba las escaleras que parecían no tener final, con cada paso que daba sentía un escalofrió en mi cuerpo y seguía sintiéndome observado, aunque girara por instinto hacia atrás solo podía ver penumbra detrás de mí.

A medida que comenzaba a pasar el tiempo comencé a sentirse más desesperado… tenía ganas de salir corriendo, la sensación de no saber que estaba ocurriendo me agobiaba, ¿acaso esto era un sueño?, aunque termine de bajar las escaleras y pasaba por los ventanales del jardín todo parecía oscuro, ni siquiera se podía ver nada en lo que se suponía que era el cielo, como si cada una de las estrellas en el firmamento se hubieran apagados y la luna se vistiera de negro.

Al llegar a lo que creía que podría ser el comedor de la casa note algo extraño, una figura oscura que se diferenciaba en la lejanía de las tinieblas, parecía sentado en el comedor y sentía que, si mirada se clavaba en mí, hizo una señal con su mano la cual me invitaba tomar asiento, ambos nos encontrábamos alejados en las esquinas de la mesa, pero sentía que esa distancia podría quebrar en cualquier momento, sin más tome valor de donde no tenia y me atreví a preguntarle.

- Disculpa… - Dije bastante temeroso - ¿Quién eres y que haces en esta casa?

- Veras… esta no es tu casa, es mi espacio y mi mundo, tu eres el invitado aquí. – Se escuchó una voz de un niño que retumbaba por todo el lugar y parecía venir de todos lados, menos de la figura que tenía ante mí.

- B-bueno yo lo lamento mucho pero este lugar es idéntico a mi casa… – Tome un respiro y luego continúo. – Estoy buscando a mi hermano, agradecería mucho que me ayudaras a salir de este sitio… no te molestare más por favor.

Al parecer la figura del niño inclino un poco su cabeza y se levantó de su asiento para luego caminar sobre la mesa… en menos de un rato logro quedar justo al frente mío.

- Solo puedo enseñarte una cosa – con su dedo en lo que parecía ser su mentón, prosiguió –puedo enseñarte la verdad, pero… puede no te guste.

Intentaba entender lo que me quería decir aquella figura que actuaba muy familiar conmigo, a pesar de todo sentía que lo conocía de algún lado, pero… todo esto es tan raro, no es como si yo fuera precisamente el señor simpatía, pero hablar en un lugar tan terrorífico con un ser tan extraño me costaba demasiado en entender que debía decir y que no.

- Si eso puede llevarme con mi hermano estaré bien – Dije sin una pizca de miedo en mi voz – Vamos, hazlo rápido y te dejare en paz.

- Te lo estoy diciendo para que luego no te quejes, por alguna razón tu… dijiste algo que me gustó mucho y por eso estoy siendo considerado contigo, normalmente simplemente me reiría viéndote desesperanzado mientras sufres por lo que te espera. – Dijo casi como un leve murmullo.

- Pero… ¿te conozco? – pregunte algo confundido – yo no recuerdo muchas cosas, pero si me das alguna pista quizás pueda recordar algo, estoy algo enfermo y… lamento si a veces puedo parecer algo tonto.

- No estás tan mal como imaginas, aunque me sorprende que seas menos tímido ahora mismo, al parecer no te gusta conocer nuevas personas o mejor dicho… no sabes cómo lidiar con ellas.

- ¿Cómo sabes eso? – Me sorprendió mucho que supiera eso de mí.

La figura se giró y parecía tomar una postura bastante extraña… como si estuviera avergonzado, luego de unos segundos donde me mantuve totalmente en silencio volvió a hablar.

-Tú me llamaste lindo y además me tomaste como si fuera… tuyo – Menciono la figura cruzándose de brazos - ¿Eres alguna clase de pervertido o algo?, soy un niño y mucho más pequeño que tu – dijo de forma casi acusante pero la verdad me costaba creerlo ya que no lo veía de la forma que el decía.

La extraña figura parecía sumergirse en la oscuridad y me admiraba de forma algo sospechosa, yo en cambio sentía mi cara roja con lo que decía, ¿acaso en algún punto de mi vida estuve con algún chico?, ¡es imposible!, además no estaría con un niño más pequeño que yo.

- ¡no soy un pervertido y mucho menos ando coqueteando con niños pequeños! – Grite y me queje entre dientes.

La figura oscura dio un paso hacia atrás y luego se cruzó de brazos al notar lo lento que era o eso era lo que me daba entender de una forma indirecta, me sentía bastante triste ante eso, mi hermano me decía siempre que debía aprender a expresarme.

- Tranquilo, solo estaba bromeando, déjame presentarme y quizás las cosas sean más fáciles…– Hizo una reverencia y siguió hablando-  Soy Jack, no me reconoces ahora pero ayer me tenías entre tus manos, soy aquella espada que te gusto tanto, mejor dicho, una katana. – pude notar como enfatizo en las palabras “gustar” con un tono bastante dulce.

Me quedé atónito ante la idea de que una espada me estuviera hablando con una figura humana, además todo el lugar no ayudaba a que eso se viera como algo cuerdo, todo parecía salido de una historia descabellada.

- Ya veo, esto es un sueño, eso me gano por andar leyendo esas cosas raras en aquella tienda… - Dije mientras me pellizcaba el brazo para intentar despertarme, pero esto no parecía funcionar, al verme la figura oscura comenzó a soltar unas sonoras carcajadas.

- No es un sueño, pero tampoco quiere decir que no estás muy lúcido, veras… necesito que confíes en mí y quizás todo salga bien. – menciono interrumpiendo mis intentos forzados de despertar.

- No lo entiendo bien, pero… supongo que no tengo otra opción que obedecerte en mi situación, ¿verdad? – Jack no me dio ninguna respuesta. - está bien puedes hacer lo que tengas que hacer, pero hazlo rápido.

- Creo que tienes un problemita con la paciencia… lo que vas a ver ahora, es la verdad que se encuentra dentro de tus mayores miedo, puede ser que ahora no lo recuerdes pero debes afrontarlo si quieres salir de aquí – Jack  se acercó hacia mi poniendo sus manos sobre mis mejillas, sus manos eran suaves y esto me apeno un poco ya que nunca había tenido un contacto tan cercano con otra persona que no fuera mi hermano, luego apoyo su cabeza contra la mía y sentí como mi vista se llenaba de oscuridad a pesar de que mis  ojos estaban abiertos, a pesar de todo la penumbra se fue disipando a mi alrededor, me mantuve con la mirada fija en el chico que me tomaba del rostro y esperaba alguna clase de orden por su parte, mientras tanto mi mente se  mantenía ocupada, pensando en mi hermano, estaba preocupado por el, quizás el también estaría pasando por una situación extraña....

- Ya puedes observar a tu alrededor – Menciono Jack con un tono natural, su voz parecía proceder de su oscura figura a diferencia de momentos atrás. – cambiamos de lugar pero eres libre de explorar.

De alguna forma extraña su figura que parecía una silueta oscura se fue disipando como si fuera una rara cascara y ante mis ojos se encontraba un niño de nueve o diez años, sus ojos de color amatista parecían no perder ningún detalle de mí, labios delgados que eran relamidos por su rosada lengua, su piel era bastante pálida, como si nunca hubiera salido de su casa y se asemejaba a la mía, además tenía un cabello bastante peculiar, de color blanco que le llegaba hasta el mentón.

- Hola – Menciono el chico que debía ser Jack con una sonrisa y separándose un poco de mi para que pudiera ver algo más que su rostro, para mi sorpresa desvié rápidamente la mirada al ver que se encontraba totalmente desnudo, nunca antes había visto el cuerpo de otro chico de esa forma, ni siquiera a mi hermano.

- Ehhh… hola – Dije apenado mientras me tocaba los dedos y miraba al suelo, me daba demasiada vergüenza estar hablando con alguien que estuviera tan descubierto.

- Préstame atención, lo que va a pasar ahora es que veras todo lo que por algún motivo no deseas recordar – se acercó y tomo mis manos con fuerza – Yo estaré contigo para que no te de miedo – Dijo Jack con un tono inocente.

- Gracias… - Asentí a pesar de que sentía muchas dudas, me sentía incómodo y todo lo que pasaba me parecía muy irreal, a pesar de todo pensé que lo mejor era dejarme llevar, si esto no era un sueño debía buscar la forma de salir… - ¿Qué debo hacer? – pregunte para expresar que quería intentar solucionar las cosas.

- Ya lo veras – Jack señalo un contenedor con un líquido de color ámbar bastante extraño que se encontraba en el centro de la habitación – Aquí viviste durante casi toda tu vida.

Esas palabras retumbaron en mi cabeza y sentí una sensación punzante, como si me hubieran golpeado con un bate de baseball en el cráneo, ¿Qué es esto?, ¿Es alguna clase de mala broma?

- Es imposible yo… siempre he estado con mi hermano, yo no soy alguna clase de… - Mencioné en mi propia confusión, algo me decía que era cierto, yo estuve en ese sitio… pero de una forma que no entendía.

- Pero, ciertamente pareces un experimento, esta es tu visión. – Dijo Jack sin soltar mi mano que comenzaba a sudar del miedo. – entiendo tu situación, yo tengo miedo de algo parecido a lo que estamos viendo.

- ¿Por qué no recuerdo nada de esto?... – escuche unos pasos que se acercaban en la habitación, era Hans quien se veía bastante cansado, al parecer había estado corriendo durante un rato y además vestía con un uniforme escolar bastante bonito, de color negro con una pequeña línea en los bordes, mi hermano paso rápidamente al lado mío cuando intente saludarlo, pero me ignoro por completo, como si no existiera – ¿No puede vernos verdad? – dije algo desalentado.

- Si… lo lamento, pero esto es solo un recuerdo, no podemos cambiar nada en por qué todo ya paso, pero mira el lado bueno, al menos tu hermano no te vera enojado por andar con un niño desnudo de la mano – Dijo Jack con una sonrisa pícara en su rostro.

Hans se acercó hacia el contenedor que se encontraba en la habitación, debajo de su brazo tenía una libreta que leía de forma frenética con una expresión atónita en su rostro, se veía bastante confundido con cada palabra que pasaba por sus ojos y miraba su cara reflejada en el cristal de aquella extraña estructura.

- No puede ser cierto… ¡no puedo creer que de verdad esto sea cierto! – Hans se veía muy alterado como nunca antes lo había visto mientras dejaba caer esa libreta, desparramando un montón de papeles- Papá cómo pudiste…  - unas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos y se dejó caer en el suelo de rodillas.

- Hans… - Dije al notar como mi hermano se encontraba emocionalmente destruido, quería abrazarlo y consolarlo, me rompía el alma verlo sufrir de esa forma sobre todo por algo que, en parte, sentía que era mi culpa.

De la nada se escuchó un sonido metálico abriéndose paso por el lugar, provenía de un pasillo que se iluminaba con intensidad no muy lejos de donde estábamos, un hombre con un traje bastante elegante se acercaba a Hans mientras aplaudía.

- Felicitaciones hijo, acabas de resolver el misterio de tus vacaciones y solo en el primer día. – Dijo el hombre que pude reconocer como mi padre. – no podía esperar menos de aquel que lleva la sangre de un genio y el talento que lo define como uno en todo sentido.

- P…Papá que es esto… - Dijo Hans mientras intentaba limpiarse las lágrimas con su brazo con algo de fuerza - ¿Es cierto lo que decía esta libreta?, ¿es cierto que… te atreviste a hacerle eso a tu hijo?, ¡a mi hermano gemelo! – Eso ultimo lo dijo con mucha fuerza.

- Todo lo que hice – se acomodó los lentes un poco mientras observaba fríamente a mi hermano – lo hice por el bien de todos, ese niño no puede controlarse y además, los beneficios que nos otorga son muy altos para ponerlo en riesgo, si lo dejamos libre podría ser una amenaza paro la sociedad. – menciono acercándose más a Hans y mi hermano retrocedió unos pasos, pero sin abandonar el contenedor que tenía a su espalda como si lo estuviera protegiendo.

- No… ¡no!, ¡es mi hermano, como demonios le hiciste eso! – Comenzó a gritarle a todo pulmón mientras parecía que el aire a su alrededor cambiaba – Debo detenerte… y sacare a mi hermano de aquí. – Hans se puso en una posición de combate.

- Hijo… cálmate y no hagas algo de lo que luego puedas arrepentirte, de todas formas, ¿no crees que soy la mejor persona para hablar de que se puede y que no?, tu no estas encerrado por una razón y tampoco creas que soy un villano con mis propios hijos, el ahora mismo está soñando que tiene una familia ideal y es su realidad, él está feliz. – Menciono mirando a los ojos a mi hermano – ¿tú no quieres hacer los mismos errores que tu hermano, ¿verdad? – acaso… ¿se refería a mí?

Hans se veía como alguien que dudaba, pero al final abrazo abandono su posición a la defensiva y se lanzó rápidamente a los brazos de nuestro padre con mucha fuerza, pero se separó rápidamente para hablarle.

- Quiero que él tenga la oportunidad de tener una vida normal, yo te ayudare con todo en lo que pueda, pero… por favor… míralo de esta forma, quizás podamos descubrir interesantes que nos ayuden a entenderlo. – Dijo Hans intentando convencer a nuestro padre.

Su padre volvió a retomar su posición seria y cruzándose de brazos dijo.

- Después de todo si eres mi hijo al plantear un estudio con esta cosa, definitivamente es una excelente idea si tomamos las precauciones necesarias, pero es algo que antes no había podido realizar solo. – Comenzó a acomodarse los lentes, era un tic nervioso que papá tenia al planear algo – será tu responsabilidad cuidarlo y deberás hacer cualquier cosa que te indique, por muy drástico que parezca.

- Si papá, gracias – Hans se veía muy alegre y se acercó al contenedor poniendo una mano sobre el cristal – Espero caerte bien… hermano.

Luego de eso, todo volvió a ponerse oscuro, haciendo que Jack intentara hablarme, pero me encontraba atónito, sentía un conflicto interno y… me sentía triste al saber que mi padre me veía de esa forma… ¿soy una amenaza?, pero… no recuerdo haberle hecho daño a nadie y mucho menos tengo memorias de una vida tan feliz como mi padre decía… tenia demasiadas preguntas y además un sentimiento muy extraño en mi pecho, ¿acaso mi hermano no me quiere?

- ¿Te sientes bien? – Pregunto Jack – Sé que es difícil, pero necesitamos continuar con esto…

Yuuki Hachiken

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Capitulo 4: La verdad en el miedo. (parte 2)
« Respuesta #12 : julio 30, 2016, 03:18:42 pm »
En vista de que no tenía ninguna respuesta, Jack continuo, de nuevo todo cambio de panorama, pero nos encontrábamos en un laboratorio que parecía un aula de pruebas, podía apreciar a Hans con una bata de laboratorio que le quedaba bastante adorable… ¿me estaba dando de comer?, me veía muy ingenuo y además estaba vestido con una ropa muy simple de color blanco como si estuviera en un hospital.

- Vamos abre la boca Frey – Decía mi hermano quien sostenía un plato de comida e intentaba que comiera… parecía que no disfrutaba lo que me estaba intentando dar.

- … - El yo de mis recuerdos… que no era precisamente algo que recordaba por muy raro que suene, se levantó y parecía bastante harto de la situación.

- Vamos… si comes lo que tengo aquí te enseñare algo genial – Dijo Hans llamando mi atención, al parecer seguía siendo un entusiasta de las sorpresas de mi hermano.

Inmediatamente, me comió todo rápidamente y no deje nada en el plato, aunque hice algunas expresiones de que me asqueaba en el proceso y luego dirigí mi mirada hacia mi hermano que se encontraba de pie, observando aterrado como me había comido de forma tan voraz toda esa comida.

- Realmente… eres algo básico a veces, solo tuve que decirte que te premiaría con algo y lo hiciste sin dudarlo - Hans dejo a un lado su bata de laboratorio y adopto una posición algo extraña, como si sostuviera algo pesado y tuviera que inclinar su cuerpo, bajo la manga derecha de su camisa para enseñar un dispositivo que cubría casi todo su ante brazo, de aspecto bastante metálico, pero no tosco, Seguidamente parecía muy concentrado y luego extendió sus manos. Al principio no parecía ocurrir nada, pero la habitación se comenzó a volver más caliente y luego cambio toda su temperatura a un frio que hacía me sentir muy bien.

- Esta es mi habilidad, cuando entre a clases en la nueva escuela que me asignen me enseñaran más de ella y bueno… por ahora he podido probar un poco de lo que puedo hacer y todavía no hago nada increíble, pero parece que puedo controlar la atmosfera de un lugar… suena algo inútil creo – Reía algo avergonzado de enseñarme eso, no me parecía algo inútil… de hecho me parecería genial poder hacer algo como eso – Este dispositivo es un amplificador, los novatos como yo contamos con uno más básico pero gracias a papá puedo tener uno avanzado, sirve para poder mejorar la sincronía con la brecha, supongo que tengo suerte, no todos los chicos cuentan con una sincronización después de todo..

Luego de un segundo, la cara del yo de mis recuerdos mostraba mucha curiosidad, de esa forma comenzó a imitar a mi hermano en sus movimientos, concentrándose, sentado y pensando alguna forma de hacer salir eso, si es que lo tenía, mi hermano me vio de forma curiosa y se alegró porque al parecer había logrado comunicarse del todo bien conmigo.

- Han pasado apenas unas semanas, pero parece que ya logras entenderme, si nos esforzamos un poco más seguramente pronto podrás hablarme y decirme que piensas. – dijo con felicidad.

- Veo que se están llevando mejor niños – menciono una mujer muy hermosa que tenía un cuaderno donde apuntaba algunas investigaciones.

- Hola doctora Natasha – Menciono mi hermano algo nervioso al tener a esa mujer cerca, “la había conocido hace poco relativamente, mejor dicho, hasta hace poco se enteró que era más que una amiga para su padre, sospechaba que era su novia además de su socia de investigación” dijo Jack quien seguía tomado de mi mano.

- Hola Frey, veo que todavía no me saludas, pero puedo apreciar que estas aprendiendo muy rápido. – La doctora me saludo con una agradable sonrisa en su rostro, pero yo parecía concentrado en lo mío.

- Discúlpelo doctora, tú sabes que cuando se le mete algo en la cabeza no para hasta que lo logra. – Mi hermano reía de forma algo forzada mientras acariciaba su nuca.

En ese momento, todos en la sala se quedaron perplejos, de alguna forma me encontraba flotando un poco del suelo y tenía una luz brillante que casi parecía un borde en mi figura que me rodeaba, no parecía consiente de lo que hacía ni me percataba de lo que estaba pasando ya que seguía con los ojos cerrados.

- ¡Frey tú también puedes sincronizarte! – Dijo mi hermano bastante emocionado a diferencia de la doctora que se encontraba analizando con un aparato que saco de su bolsillo.

- Hans… creo que esto no es bueno, tu hermano ahora mismo está alcanzando unos niveles de energía bastantes altos e inestables… debemos detenerlo. –  la doctora estaba totalmente seria, “No la culpes, parece que jamás había visto unas lecturas de este tipo, dentro de las posibilidades que podía vislumbrar, solo se podía imaginar el caos mismo” me comento de nuevo Jack.

- E…está bien veré que puedo hacer. – Hans se acercó un poco a mi quien me encontraba levitando cada vez más alto, pero parecía que una fuerza invisible repelía a mi hermano hacia atrás, cuando fue lanzado lejos quedo inconsciente por unos segundos al abrir los ojos el laboratorio entero estaba iluminado de un color alba total y se podían ver además colores de todo tipo que viajaban de un lugar a otro en el espacio, eran justos los que veía al escuchar un ruido por mi condición visual, yo seguía de la misma forma, concentrado y con las piernas cruzadas, la doctora empezó a acercarse a mí con dificultad.

- Debes activar ese botón – menciono la doctora mientras avanzaba lentamente – no queda tiempo, debemos contener esto...

Sin pensarlo dos veces, Hans alcanzo a ir hacia el botón y lo presiono, rápidamente salieron unas paredes del suelo, de color transparente pero que tenían una apariencia bastante sólida, logrando atraparme con la doctora adentro.

- ¡Frey detente!, ¡la doctora está contigo! – Hans golpeaba la pared que nos contenía intentando hacerme entrar en razón pero parecía que no podía escucharlo, en eso Hans tuvo una idea intento usar de nuevo su habilidad para intentar comunicarse conmigo, tenía la intención de que pudiera recordar lo que había hecho antes, cambiar el clima a mi alrededor – por favor funciona… - Hans había logrado volver bastante frio el espacio que me rodeaba, la doctora se percató y pudo saber sus intenciones dándole una sonrisa de aprobación, cuando mi hermano comenzó a cansarse porque no sabía cuánto más podía sostener esa posición, empecé a moverme y abrí los ojos pero estos eran distintos a la mirada calmada que tenía en mi recuerdo, estaban llenos de frialdad y cólera, brillaban casi al igual que la energía que transmitía de mi cuerpo en el lugar.

- No puedes contenerme más. – Mencioné, sorprendiendo a la doctora y a Hans, eran las primeras palabras que había dicho desde que salí de aquel contenedor del contenedor – Estoy harto de que me sigas usando – esas palabras no parecían dirigidas hacia mi hermano o la doctora, parecía estar hablándole a alguien más en ese instante, sentía como por mi cabeza pasaban recuerdos horribles de una pelea y un sentimiento de que un viejo amigo me había traicionado, un resplandor cegador y una fuerza explosiva mandaron todo a volar, la estructura había temblado totalmente y Hans salió despedido por los aires por una onda expansiva.

Todo el laboratorio parecía el escenario de una bomba, el sonido de las alarmas de seguridad hicieron que Hans recobrara el conocimiento miro aterrado a todos lados buscando algún símbolo de vida pero no parecía haber nada, los distintos robots de rescate pasaban a su lado y se dirigían hacia la nube de polvo que estaba detrás suyo, al girarse pudo ver el lugar donde antes estaba la estructura que confinaba a la doctora y a mí, mi hermano intento levantarse rápido pero estaba más golpeado de lo que creía y con algo de dificultad pudo acercarse, esperando lo peor pudo ver como algunos de los robots me sacaban de entre los escombros, no parecía que hubiera sufrido nada grave pero estaba empapado de polvo, luego de asegurarse que estuviera bien intento buscar a la doctora llamándola pero no tuvo respuesta y los robots parecían tener idea de donde estaba, busco en los escombros hasta que sus manos quedaron totalmente heridas pero no había nada, las maquinas siguieron retirando escombros hasta que mi hermano se quedó atónito con lo que vio, una vez que se revelo el suelo del lugar del accidente se puso apreciar la silueta de una figura humana… era como si hubieran hecho el calco de la doctora pero con quemadura en el suelo, Hans parecía estar temblando y volvió hacia mí para comenzar a examinarme… estaba muy herido pero la más grande se encontraba en mi cabeza, tenía mucha sangre brotando de ese lugar, mi hermano busco su bata de laboratorio y la  rompió, luego la puso como si fuera una venda sobre mi cabeza cabeza, al cabo de un rato, nuestro padre apareció aterrado… habían dado a la doctora por muerta y las lágrimas de mi hermano no se detuvieron ese día… todo por mi culpa.

Todo volvió a ponerse oscuro y de nuevo quede solo con Jack, tomados de la mano por un buen rato sin decirnos nada, el chico de cabello blanco harto de la situación comenzó a agitar mi brazo buscando una respuesta, pero seguía perplejo por lo que vi, me sentía peor que antes, no tenía palabras…

- Ya termino todo, sabes la verdad – Dijo Jack dándome a entender que no tenía nada más que enseñarme mientras me agitaba de un lugar a otro con bastante felicidad.

- ¿Lo viste verdad?... – Dije apretando la mano de Jack con fuerza y con la otra mano libre tenía el puño cerrado.

- Veo que al final, si prestaste atención estoy orgulloso de ti – Dijo Jack casi haciéndose el mayor.

- Fue… fue mi padre… - Estaba bastante enojado como nunca antes lo había estado – Debo salvar a Hans, ¡todo ese supuesto accidente fue planeado por el!

- Espera… con todo lo que acabas de ver, ¿estas más preocupado por tu hermano que por ti?, ¿Sabes que ese chico solo quería la aprobación de su padre y por eso incluso hasta hoy te sigue usando? – menciono incrédulo al ver la actitud que tenía hacia la situación.

- … Luego lidiare con eso en su momento, ese hombre… sencillamente no es mi padre y yo no soy su conejillo de indias. – Dije cada vez más enojado. – además… de alguna forma tengo una sincronización con la brecha…

- Bueno… no era el resultado que esperaba, pero me conviene ahora más que antes… - Jack jalo hacia abajo, me tomo por sorpresa y me di cuenta que estaba al frente de su rostro, si más hizo algo que no espera acercando sus labios a mi oído y me susurro – ahora me gustas mucho más que antes. – esto me hizo sentir avergonzado, pero con un escalofrío que recorrió mi espalda.

- ¿Por qué? – Dije sin moverse, quería saber las intenciones de Jack… me daba curiosidad.

- Tu padre es el culpable de que yo ahora mismo sea una katana, no me estoy quejando del todo, pero era más cómodo cuando era un niño normal… aunque ahora mismo puedo tener el cuerpo de un infante en realidad lo que ves era mi apariencia cuando me capturaron y me hicieron un arma, es como si mi edad se hubiera quedado congelada… - dijo tristemente Jack ante mí.

- Sigues siendo un niño bastante simpático – mencione haciendo sonrojar a Jack.

- Ja ja ¿intentas ligarme chico batería de luz explosiva? – Jack acerco a un más a mi besándome en los labios y sorprendiéndome, de alguna forma cuando lo hizo creí ver por un segundo como se veía un poco mayor, incluso pareciendo con mucha más edad que la mía– Vete y dile a mi padre que deje de frotarme todo el rato, es casi acoso sexual. – Menciono y luego me empujó hacia atrás haciendo que me cayera de la silla, pero… había un vacío, no sé por cuánto tiempo descendí, pero…

 

Fin pov`s Frey


Frey se despertó con unas nauseas horribles, y un lugar que apenas reconocía… parecía un auto, pero no tuvo tiempo para analizarlo mucho ya que sentía un ardor horrible en su estómago, luego de vomitar en el suelo del coche una especie se materia negra se pudo sentir irónicamente mejor… en ese momento pudo ver que se encontraba en un auto que no pertenecía a su padre y a su lado se encontraba un chico que vio sutilmente cuando volvía a su casa esa mañana.

- Menos mal no vomitaste de este lado, que asqueroso. – Dijo el chico de una forma algo grosera.

-… - Frey simplemente se levantó y se disponía a salir del auto, pero la puerta estaba cerrada con seguro.

-No pierdas el tiempo, estos tipos nos tienen del culo. – pudo sentir en su tono de voz que simplemente le decía la verdad.

Frey se concentró, intentaba recordar esa sensación de poder que tenía en sus recuerdos, al volver a abrir los ojos pudo verlo, a diferencia de lo que usualmente podía ver con su condición visual, esto era completamente distinto, todo a su alrededor parecían pequeños hilos que simplemente esperaban ser tocados… el chico de cabello negro levanto su mano y apunto con sus ojos a una de aquellas delicadas cerdas, pudo darse cuenta de que salía un pequeño resplandor en el aire al hacerlo, sonrió y luego de experimentar un poco lo recordó aún más claro, todo giraba en torno a eso, esto era lo que lo hacía alguien extraño y era la forma en la que funcionaba su habilidad.

- Ya vuelvo. – Luego de decir eso Frey apunto con su dedo a la puerta y esta salió volando por una explosión de luz cegadora, dejando al otro chico atónito y siguió su camino a su casa.

Frey avanzo entre los cuerpos de los guardias que estaban detrás de la puerta y que se encontraban tirados en el suelo.

- Sí que tienes un hermano extraño eh Hans… - El chico intento ver si podía escapar también pero rápidamente fue rodeado por unos guardias que se recompusieron luego de haber sido aturdidos por la puerta que había salido disparada.

Yuuki Hachiken

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Capitulo 5: Adiós hogar mio (parte 1)
« Respuesta #13 : julio 30, 2016, 03:23:07 pm »


Moviéndose a la máxima velocidad que le permitían sus piernas, Hans seguía algo adolorido por el instrumento que le había otorgado su padre, pero de igual forma intentaba no pensar en eso para enfocarse en su meta, debía recuperar a su hermano, a pesar de que tenían la misma edad para el su hermano siempre seria ese chico que aprendió rápidamente a caminar de nuevo, adaptándose a un mundo “real” lejos de la utopía falsa que le otorgaba su padre… pero una pregunta se planteaba en su cabeza y no lo dejaba en paz… ¿Es correcto lo que le hacía a Frey?, sacudió su cabeza de un lado a otro, no podía permitirse dudar, su padre quien era el hombre más listo que jamás hubiera visto estaba seguro de que los métodos eran necesarios, alguien tan peligroso como su hermano no podía estar libre… las palabras que uso su padre para describirlo eran algo frías pero… era el termino correcto, es una batería de energía, una que no se puede controlar.

 

Al salir del sector del laboratorio y moverse camino al ascensor mientras retomaba el aliento esperando a que llegara a su piso, una voz salió de la nada pudo reconocerla, era la de su padre.

- Avanza por este pasillo. – Menciono su padre desde su nuevo apartado en su brazo.

Una puerta en la pared se abrió revelando una nueva ruta, el lugar se veía como escombros jamás había estado por esa área lo cual es raro, Hans estaba muy emocionado cuando encontró el laboratorio de su padre, ese mismo día recorrió todo el lugar muy emocionado y sentía que había logrado entablar una relación más íntima pero en realidad, sentía que se estaba mintiendo.

Entro al lugar observando todo lo que contenía, escombros, cables por doquier, incluso dio un pequeño salto hacia atrás cuando vio unas pequeñas chispas, en el centro de la habitación todavía caían algunos escombros, ¿Qué ocurría arriba?, intento acercarse pero rápidamente fue advertido por su curioso brazalete con una luz roja y un pitido.

- Supongo que no debo acercarme… - Movió su brazo derecho de arriba abajo intentando hacer que dejara de sonar pero no se detenía haciendo que perdiera su calma.

- ¡Ok ya entendí deja de hacer ese ruido! – El ruido cada vez se hacía más fuerte e insoportable pero fue opacado por otro aun mayor, unas pisadas bastantes pesadas de los mismos escombros salieron unos robots rodeándolo y esperando a que este haga algún movimiento innecesario.

- Papa… que está pasando… - Lo decía en voz alta con la esperanza que al igual que antes pero no tenía respuesta, el silencio seguía y seguía… se sentía como si pasaran horas, Hans intentaba pensar una y otra vez lo que estaba ocurriendo.

- Lo lamento pero no puedo arriesgarte, serás almacenado. – Menciono una voz que provenía de su nuevo artilugio, su padre estaba diciendo esas palabras que le congelaban, las maquinas se acercaban cada vez más, junto al sonido de alarma se sentía cada vez más desesperado.

- Papa detente, yo hice todo lo que me pediste no es necesario… - Hans comenzó a dar unos pasos hacia atrás mientras intentaba cada vez más razonar pero su padre no respondió a ninguna de sus suplicas.

Hans se llenó de pensamientos donde solo se cuestionaba que había hecho mal para que su padre tomara esa decisión… pero todo se calmó en su mente cuando en su mente llego el recuerdo de la primera vez que conoció a Frey, se había enterado gracias a una agenda llena de información sobre una investigación, justo en el suelo al pie de su puerta ese día había tenido su ultimo día de clases y se encontraba feliz porque habían descubierto en una prueba que tenía una alta probabilidad de tener sincronía con la brecha… claro él no sabía que significaba pero se tropezó con dicho objeto al entrar a su habitación, lo miro intrigado y comenzó a leerlo, sin tener muchos conocimientos de ciencia pero sospechaba que era algo de su padre pero… ¿porque estaría esa agenda en ese lugar?, pensándolo bien recordó que quizás simplemente alguien quería que la encontrara y la leyera.

- Frey… perdóname… - Alcanzo a decir antes de que las maquinas se lanzaran hacia él, sentía como su frio metal tocaba su piel, no quería oponer resistencia pero de nuevo recordó algo más que lo desviaba del dolor que sentía.

Un chico totalmente desnudo estaba siendo retirado de un contenedor, extrañamente se le veía un rostro feliz, Hans se encontraba al lado de su padre y este solo pudo darle la razón cuando había dicho que “en su realidad, tenía todo y era totalmente alegre”, ¿Acaso eso le esperaba ahora?..., pero en ese mundo no existía Frey… ¿Eh?, ¿Por qué sigo pensando en Frey incluso en este momento?, su mente se volvió a enfocar en los recuerdos pero todos lo vinculaban a el con su hermanito, los primeros momentos en los que por fin hablaba y mostraba su personalidad, los momentos en los cuales se dio cuenta de que era un tonto caprichoso o su descubrimiento en muchos hobbies… todas eran cosas que le robaban una sonrisa.

Hans fue llevado a lo más profundo de esa habitación por las maquinas todavía estaba consciente y podía apreciar lo que le rodeaba, todo se veía lleno de escombros pero mientras más avanzaba podía ver cables que alimentaban un contenedor, al estar lo suficientemente cerca pudo apreciar a un chico que era igual a su hermano y a él pero un poco mayor, no era su hermano mayor pero tenía ciertamente un parecido…era un chico de piel blanca, cabello negro pero algo gris y mantenía una expresión de disgusto en su rostro… se le hacía familiar de cierta forma, se percató de que había un nombre escrito al piel del contenedor “Heimdal Fenrisen”, El apellido Fenrisen era el de su familia y … todo comenzaba a encajar de una forma muy bizarra, ese contenedor tenía el nombre de su padre… ¿Qué sabia de su padre?, fue un genio desde niño, alguien capaz de crear cualquier cosa incluso en su escuela y en los libros de historia o ciencia se relataba sus proezas, aquel que era llamado “El emprendedor en la investigación de la brecha”, Hans fue ubicado dentro de uno de los contenedores desesperadamente dentro de sí intentaba usar su habilidad pero era imposible, ese artilugio de su muñeca no se lo permitía o eso parecía.

Intentaba pensar en cómo Frey lo había hecho sin necesidad de usar nada de eso pero sufría de una fuerte desesperación y confusión, ese chico que estaba al lado suyo era su padre, ¿pero cómo?, sin pensarlo mucho comenzó a patear el cristal pero no daba ningún resultado, estaba perdido al parecer.

- Te equivocas no todo está perdido – Escucho la voz de un niño rubio y con ropa blanca que lo veía desde afuera del contenedor lo observaba con bastante curiosidad y luego de verlo un rato le saco la lengua haciendo que Hans se indignara de una forma algo infantil. – La misión que me dio el creador fue buscar a su padre pero veo que tenía razón, si esperaba podía cumplir las dos labores al mismo tiempo jeje – menciono aquel niño dando a entender que pudo haberlo rescatado antes pero no lo hizo, este niño realmente le caía mal.

Hans pudo observar como el niño seguía curioseando en la habitación como si buscara algo, dando saltitos de un lugar a otro buscando en los escritorios, las repisas, debajo de los cables e incluso casi debajo de los propios contenedores, ¿Acaso era idiota y no veía lo que estaba ocurriendo?

- Disculpa, ¿podrías liberarme? – Dijo Hans intentando sonar lo más calmado y amable posible.

- Mmm… - Pensaba el chico con un dedo en la boca pareciendo algo tierno- No – Hans estaba perdiendo la calma y comenzó a patear mucho el cristal.

- ¿Quién eres y que quieres? – Pregunto luego de cansarse de patear sin ningún resultado.

- Vine de alguien que está muy enojado contigo – Dijo el niño con una sonrisa bastante perturbadora en su cara – El creador me llamo Peter, es un… placer conocerte. – Dijo sonando muy forzado.

- Está bien supongo que ya tú me conoces… - El niño asintió a la pregunta que Hans le hizo – ¿Supongo que no me dirás quien es tu creador no? – Volvió a asentir su pregunta - ¿Cómo llegaste aquí? – Cuando Hans termino de decir eso las maquinas volvieron a ingresar rápidamente Hans intento hacerle señales al niño para que se escondiera pero este solo comenzó a reír de forma frenética burlándose en su cara.

- Jajaja realmente eres lento jajaja – El niño se levantó enfrentando a las maquinas pero estas parecían ignorarle, ¿Acaso no lo detectaban? - ¡Hey pedazos de basura estoy aquí! – El niño comenzó a golpearlos haciendo un ruido bastante fuerte – Está bien… espero que puedan ver esto… - El niño puso uno de sus dedos al frente de la base de una de las máquinas y las atravesó como si fueran mantequilla luego de sacar unos cables con un puñado de metal, Hans pudo notar que sus dedos brillaban… ese brillo que era muy familiar.

- Peter, ¿Tienes algo que ver con Frey? – Luego de ver eso era más que obvio pero quería saber su respuesta.

- Claro que tengo mucho que ver… - El niño le respondió mientras le daba golpes a la otra máquina como si fuera una almohada – Estoy enamorado de el desde el momento en que lo vi y volveré a enamorarlo. – Menciono el niño con un sonrojo en su rostro que no se opacaba por los fragmentos metálicos que volaban por todos lados gracias a su feroz ataque a la máquina.

Hans se había quedado completamente petrificado, jamás había visto antes a ese chico, tenía una relación con Frey de alguna forma y además estaba enamorado de él, ¿¡Cuando demonios ocurrió todo eso!?

- Está bien creo que ya es suficiente, ahora debo llevarlos a los dos ante mi creador – Menciono ese chico mientras se limpiaba un poco las manos, no tenía ningún daño colateral aparente, primero se acercó al contenedor donde se ubicaba el aparente padre de los chicos y con muy poca delicadeza lo levanto como si fuera una estructura hecha de papel luego se acercó a donde se encontraba Hans y ocurrió lo mismo, El chico daba saltitos mientras llevaba esos dos objetos pesados hacia el punto donde Hans había visto aquel agujero que cavaban las maquinas, solo que esta vez estaba totalmente despejado dejando ver algo de luz que provenía de la cima, en la habitación solo se podía ver fragmentos de más maquinas, al parecer Peter había venido por ese sitio.

- Peter… ¿Dónde está Frey? – Pregunto Hans tragándose su orgullo y conteniendo sus ganas de vomitar por la agitación que hacia el pequeño mientras cargaba los contenedores.

- Eso no te debe importar señor mentiroso – Menciono el chico de forma cortante mientras agito con fuerza el contenedor donde estaba Hans de forma algo brusca – Pensaba que era obvio pero te lo diré “hermanito mayor” – Hizo énfasis en lo último haciendo notar su desagrado a ese hecho. – No me caes bien y no me gusta que te acerques a mi creador… yo se la clase de porquería que eres – Peter lanzo el contenedor donde estaba Hans al suelo de forma algo violenta, haciendo que este se golpeara dentro del mismo, cuando termino de girar por el impacto vio como Peter puso el otro contenedor a un lado y salto rápidamente hacia el cristal del contenedor donde estaba Hans mirándolo a los ojos, Peter apretó su puño y logro quebrarlo sacando a Hans del cuello y ahogándolo un poco. – Ahora mismo te estoy salvando porque el de esa forma lo quiere pero no te meterás en mi camino, ¿te quedo claro? – Los ojos de Peter reflejaban total furia, Hans se encontraba con los ojos llorosos porque no podía respirar, el pequeño al notar esto lo soltó y lo dejo respirar mirándolo de igual forma con total desprecio.

- No… Yo debo hablar con él y explicarle… - Dijo Hans mientras tocia e intentaba recomponerse al escuchar eso, Peter se giró de nuevo y se acercó rápidamente hacia él.

Yuuki Hachiken

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Capitulo 5: Adiós hogar mio (parte 2)
« Respuesta #14 : julio 30, 2016, 03:25:47 pm »


En ese momento la puerta por donde había entrado Hans se abrió interrumpiendo la discusión que tenían los dos chicos,  en eso entro Sakuya quien se veía totalmente cambiada a los ojos de Hans quien se demoró algo en distinguirla, Hans se acercó a ella apartando a Peter quien seguía observando a la defensiva.

- ¡Oye recuerda que aunque no quiera debo llevarte con el creador! – le grito Peter muy enojado.

- Tranquilo es alguien de confianza, quiero que venga con nosotros. – Mientras Hans se acercaba a Sakuya, comenzó a notar que esta no solo se veía distinta, sino que llevaba un rifle y además parecía estar con una mirada totalmente nueva en su rostro, una que nunca había visto antes.

- Hola Hans – Menciono Sakuya cuando estuvo lo suficientemente cerca de el ella saco su arma y le apunto directo a la cabeza - ¿Cuáles son tus intenciones Hans? – Menciono sin borrar su sonrisa y su mortífera mirada.

- Yo… Debo buscar a Frey… - Al decir eso, la mujer puso un dedo sobre el gatillo – Debo sacarlo de este lugar, es peligroso y padre es el enemigo. – Dijo eso tan rápido que apenas fue entendible pero al parecer Sakuya si le escucho.

- Excelente respuesta. – la mujer puso su mano sobre su un aparato que tenía en su muñeca y dijo. – Aquí Sakuya, el objetivo B quiere colaborar, está sano y salvo – El rostro de ella cambio al recibir una respuesta que la puso a gritar - ¡Cómo es posible que se les escapara!, ¡pero qué demonios me estas contando de que hizo un…! – Sakuya aparto a Hans y se acercó al centro de la habitación, observando a un niño que se encontraba silbando mientras miraba al techo donde estaba aquel agujero, la mujer solo pudo poner su mano sobre su rastro escondiendo su vergüenza, luego de muchos gritos y explicaciones de los niños a Sakuya quien con cada palabra se sentía mas colérica esta tuvo que explicarles para que no se metieran en más líos.

- Bueno creo que es momento de explicarles… Mi nombre es Sakuya, hago parte de una unidad especial de las naciones unidas para vigilar proyectos vinculados con la brecha, me tuve que hacer pasar por una empleada más para infiltrarme, ahora mismo me encuentro con mi compañero pero nos dividimos por una explosión que según ahora entiendo, fue causada por el objetivo A de esta misión, Frey. – Tomo un respiro luego de seguir pensando en cómo se había convertido esa misión. – Todo se ha complicado, tu hermano escapo y ahora parecer estar colérico por todo el interior de la montaña, además ahora con esto… - Señalo al contenedor donde estaba sentado Peter ignorando totalmente la situación – No sé cómo vamos a explicarle esto a los superiores pero me alegra saber que quizás este hombre no es un desalmado como creíamos pero de todas formas nos debe muchas explicaciones – Comenzó a pensar un poco en lo siguiente que deberían hacer.

- No me interesa quien eres señorita pero debo llevar a estos dos, Hans entra al contenedor ahora – Dijo Peter haciendo enojar a Hans de nuevo.

- ¡Ni loco me meteré de nuevo en eso! – Grito Hans totalmente rojo por la cólera que le causaba ese niño.

- Bueno no responderé si te caes – Peter se acercó a Hans y lo cargo a pesar de que este se resistiera y luego cargo el contenedor sorprendiendo a Sakuya.

- ¿Sabes dónde está Frey? – Pregunto sakuya – Tranquilo no pienso intervenir pero si buscaba a su hermano y a su “padre” ¿no debería estar ya todo resuelto?

- Fue a buscar al impostor – Esa respuesta de Peter hizo que Hans deseara ir también pero… mirando lo que tenía pegado al brazo, seguramente no serviría de nada en ese preciso instante comenzó a sonar de nuevo como una alarma. – Él no sabe que es un impostor realmente pero se veía muy enojado, seguramente todo terminara de una forma muy violenta… ¡Hans ya calla tu estúpido juguete de novato! – Dijo Peter ante el insoportable sonido que este hacía.

- ¡Debemos irnos rápido, esto va a atraer más de esas máquinas! – Grito Hans desesperado.

La puerta de la habitación fue rota y en eso entro una estampida de máquinas trepando por las paredes y por el techo llenándola rápidamente, Peter tomo el contenedor y a Hans para intentar salir del agujero pero fue detenido por un derrumbe causado por el disparo del rifle de Sakuya.

- ¡No podemos arriesgarnos con que lleguen a la superficie, debemos abrirnos paso hasta el otro ascensor! – Les ordenaba mientras cambiaba el cargador de su rifle – Hans acércate – El muchacho se acercó y no pudo reaccionar ante los disparos del rifle hacia su muñeca, concretamente hacia el aparato que hacia ese endemoniado ruido. – No funciona… supongo que tendré que usar una – Sakuya tomo una bala y la choco con sus manos contra el dispositivo haciendo que cayera en pedazos.

- Jajaja mira la cara que tiene, parece que se fuera a desmayar – Decía Peter mientras golpeaba a las maquinas con una mano y con la otra llevaba el contenedor.

- Disculpa por ser tan poco delicada con esto pero debía ser solucionado – sonreía como siempre, tal como cuando Hans creía que era una chica cualquiera.

- Tranquila solo salgamos de aquí – menciono Hans mientras frotaba un poco su brazo derecho, que se encontraba ya entumecido y adolorido desde hace un rato.

Más abajo en el laboratorio se encontraba un científico admirando a unas máquinas como si fueran un ejército en fila esperando una orden.

- Esperamos mucho tiempo pero ahora mismo las probabilidades son altas, solo debemos surgir y adueñarnos de toda esa información. – se acomodó de nuevo la corbata y espero un breve momento como si escuchara que hablaran con el – Es una vieja “costumbre” como llamen los inferiores de carne, ellos deben ser sometidos a toda costa y no dejaremos que nadie cometa fallos, ¿Acaso no es por eso que somos diferentes que simples maquinas?, tenemos hambre de conocimiento y aprovecharemos todo lo que ellos nos puedan entregar y lo que no saben que pueden darnos. – Volvió a esperar y entonces retomo – Yo solo soy un avatar del todo, todos somos uno, todos estamos de acuerdo con que ese mocoso de Heimdal no tiene nada más que ofrecernos, en cambio su hijo… Frey, es una fuente de energía y conocimiento que jamás antes habíamos visto, es sencillamente magnifico, por eso debemos tomarlo – Levanto el brazo y cerrando su puño.

Las maquinas se movían con aquel que era su representante, saliendo del laboratorio y pasando por los puntos de control Se encontraron con que alguien descendía en el ascensor, era un hombre con ropa muy desgastada y con una katana que era muy particular, el hombre avanzo casi tambaleando.

- Hombre, no sé qué demonios fue eso pero sí que sacudió todo… - Decía aquel vagabundo –pero… aquí estoy, espere mucho tiempo por esto Heimdal…

 Rápidamente el vagabundo avanzo y casi le alcanza a cortar la cabeza al hombre que portaba un traje muy elegante, este no mostraba ni un poco de miedo y simplemente sonrió.

- Analizando tu estructura ósea y tu forma de hablarme, eres Dylan, tanto tiempo sin verte eh – Dijo aquel hombre con la misma cara de póker.

- ¿De esta forma recibes a tu querido amigo de la infancia?, vamos donde están las sierras, trampas y demás cosas, Jack también vino a visitar a su padrino, ¿recuerdas el regalo que le diste?, ¡tú pedazo de mierda lo secuestraste y lo convertiste en esto! – Dylan se lanzó rápidamente hacia Heimdal pero fue interceptado por unas máquinas que fueron cortadas rápidamente- Quiero que el té de un abrazo, vamos acércate más a su hoja.

- Luchar contigo no me enseñara nada nuevo, ni de tu regalo, tampoco de tus cualidades, la venganza no es una cualidad que se pueda medir… sencillamente no eres interesante. – Lo que dijo fue interrumpido por una luz que se acercó rápidamente y rompió la mitad de las maquinas que se encontraban.

- …Hola padre – Menciono un chico que se encontraba en la entrada – Tengo algunas preguntas, ¿Podemos hablar un momento?

- ¡Frey que bueno que estas aquí!, tu hermano fue a buscarte me alegra ver que estas bien y mírate, tienes la simpatía de la brecha, estoy muy orgulloso de ti – había borrado totalmente la cara de póker que siempre llevaba para mostrar una sonrisa de aprobación total – lastimosamente ahora estamos con un invasor como puedes ver, ¿puedes encargarte de el por papa?

- Realmente… ¿Crees que esa clase de mierda funciona conmigo? – Dijo Frey totalmente molesto, a pesar de que no estaba tan reluciente como en un principio, se podía ver una delgada línea de esa peculiar luz en su figura. – Sabes… descubrí algo, todo gracias a él. – Señalo hacia Dylan pero este estaba totalmente sorprendido viendo la situación. – No me refiero al señor vagabundo, me refiero al niño que tú volviste un objeto, me vas a decir ahora mismo como devolverlo a la normalidad y si no se puede… - Frey apunto con sus dedos a las piernas de Heimdal – Voy a hacer que te exploten.

- Hijo, no debes decir y hacer esas cosas, todo esto no es más que un mal entendido ese hombre solo intenta manipularte – Menciono Heimdal con total calma.

Heimdal se acercó a su hijo dándole un abrazo que para Frey se sentía totalmente frio pero este le correspondió.

- Sabes papa, yo quiero mucho a mi hermano – Menciono Frey apretando cada vez más fuerte a su padre y fortaleciendo ese abrazo.

- Lo se hijo, tú también eres muy importante para el – Menciono ese hombre con una sonrisa en su rostro.

- Por eso no me arrepiento, de haber eliminado a tu fetiche humano. – Dijo totalmente enojado Frey – Y ahora me pregunto, las maquinas como tú, ¿irán con ella? – al terminar de decir eso, unas luces delgadas invadieron el cuerpo de Heimdal y cortaron en pedazos todo su ser, revelando un esqueleto hecho de aluminio y con muchos circuitos dentro, donde irían ubicados los órganos.

Las maquinas se desactivaron y rápidamente Dylan se aproximó al lugar donde quedaban los vestigios de lo que hace unos segundos era su mejor amigo de la infancia, pero al acercarse más se dio cuenta de que no era más que una máquina, luego de observarlo detenidamente alcanzo a distinguirlo.

- No puede ser… - el hombre se encontraba totalmente sin palabras, con su mano tomo el cráneo de aluminio y en su interior, saco una placa de computadora muy vieja que desentonaba con todo lo demás en eso pudo leer una cinta, con una letra en marcador negro que tenía un nombre – M.A.L.V …

- Tranquilo creo que con esto, podemos encontrar la forma de saber si lo que paso con Jack tiene solución. – Frey abrazo repentinamente a Dylan, este se sorprendió por el acto repentino.

- Gracias…  - Alcanzo a pronunciar muerto por la vergüenza, hacía años que no recibía un abrazo de esa forma y le daba vergüenza porque sobre todo, le recordaba a su hijo.

- Disculpa por todo lo que hizo nuestro padre, sé que no resolverá lo que paso pero tengo un mensaje de Jack – Dijo Dylan separándose un poco – “dile a papa que no me lustre todo el tiempo, me hace sentir extraño” eso dijo.

- … ¿cómo es posible que lograras comunicarte con él? – Se demoró un poco en darse cuenta de lo que significaba ese mensaje y se apeno demasiado- G… gracias Frey.

Cuando logro terminar de decir eso, Frey perdió un poco el conocimiento pero Dylan alcanzo a tomarlo, se sentía totalmente helado pero seguía respirando.

- Realmente te pareces a él, no deberías esforzarte tanto… - Dylan no podía evitar compararlo con su mejor amigo antes de que misteriosamente cambiara volviéndose totalmente frió y ocupado.

- Hans… Necesito hablar con Hans… - Frey intentaba levantarse pero estaba casi totalmente sin energía, apenas podía mantenerse despierto.

- Duerme, ahora mismo necesitas descansar, tu habilidad… fuiste totalmente imprudente – Menciono el mayor preocupado, sabía que aquel chico estaba en ese momento en alto riesgo, ningún chico de su edad debía abusar de esa forma de su sincronía con la brecha.

Frey quedo totalmente agotado, se encontraba durmiendo en los brazos de Dylan quien sabía que debía apresurarse para salir de ese sitio, se encontraba sonriendo de cierta forma muy extraña, ver a ese mocoso le traía buenos recuerdos y se preguntaba si algún día volvería a ver a su amigo, lo que no esperaba es que sería pronto y no de la forma que él esperaba.

2 semanas pasaron y ahora todo se desempeñaba en un nuevo lugar, dicho sitio tenía un hospital donde Frey abría sus ojos por primera vez en todo ese tiempo, escuchaba una voz pero todavía sus ojos se acostumbraban a la luz…

- ¡Creador! – Reconoció esa voz, era Peter quien se lanzó a abrazarlo con mucha fuerza.

- H… – Frey no podía hablar casi, le dolía pronunciar palabras pero se percató de que había alguien más en la habitación, era…

- Hola hermanito – Dijo Hans quien se veía totalmente bien y feliz de verlo acercándose para darle un abrazo.

Rápidamente Frey se levantó un poco y le propino un golpe directo en la cara.

- ¡ERES UN IMBECIL! – Se escuchó ese grito en casi todo el hospital.